El
quehacer de los avileños durante tres
décadas en los campeonatos nacionales
no ofrece elementos sobresalientes en el orden
colectivo, porque las diferentes versiones presentadas
jamás consiguieron concluir por encima
de la quinta posición en la tabla, situación
lograda en las campañas de 1997 y 2003.
En tal sentido conviene destacar que en los
últimos cuatro años ofrecieron
tenaz resistencia en la región oriental,
como integrantes del grupo C, junto a Villa
Clara, Camagüey y Las Tunas, hasta el punto
de participar en tres series adicionales.
Luego de quedar fuera de los play off en la
pasada campaña, Ciego de Ávila
se presenta con un nuevo manager para enfrentar
la XLVII Serie Nacional, el ex-receptor Roger
Machado.
Cuatro bajas presentan los avileños,
tras los retiros de Roger Poll y Michel Pino,
así como las suspensiones por indisciplinas
de José Ramón Alfonso y Yaibel
Tamayo.
Todas esas ausencias deben provocar dificultades
a la hora de conformar la alineación
regular, aunque la de Machado será de
capital importancia, por tratarse de un excelente
conductor de los lanzadores y muralla infranqueable
detrás del plato.
A menudo se dice que en el béisbol la
actuación monticular constituye el principal
elemento en cualquier juego, lo cual nadie pone
en dudas, pero tampoco es posible olvidar el
importante papel del receptor en dicho rendimiento.
En idéntica medida, la línea central
determina el cerrojo defensivo, dada la intervención
de cinco de los nueve hombres al campo, incluido
el serpentinero y ahora también faltará
el jardinero central Roger Poll, seguro fildeador
en la pradera central, además de oportuno
con el madero entre las manos.
La ofensiva no presenta bateadores de largo
metraje y por dicha circunstancia deben aprovechar
la velocidad en función del ataque, otro
aspecto afectado, porque con las excepciones
de Yorlvis Charles (323) e Isaac Martínez
(310) ningún atacante supera el promedio.
Con marcada intención dejé las
líneas finales a la valoración
de los tiradores, reglón de singular
preocupación frente a la realidad del
exigente calendario competitivo.
El zurdo Maikel Folch y el derecho José
A. Barroso señalan pautas a la hora de
nombrar a los principales abridores, una incesante
situación que tendrá a Roger Machado
y sus asistentes en constante trajín
para darle a cada uno de los muchachos oportunidades
en la medida de sus actuaciones.
La llegada del habanero Jorge Longa deja abierta
una interrogante, pues en contadas ocasiones
(15) pudo hacerlo en su antiguo equipo. Por
supuesto, la diferencia entre La Habana y Ciego
de Ávila no admite comparaciones.
Los parciales en la tierra de la piña
mantiene confianza y al propio tiempo reserva
en cuanto a la posibilidad de llegar a las series
extras. La realidad del terreno dirá
la última palabra…
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