Aunque
los seguidores del deporte las bolas y los strikes
en la provincia solo pudieron celebrar una vez
la conquista de un gallardete, durante las tres
décadas de existencia del equipo, las
distintas ediciones competitivas pretendieron,
pero no pudieron.
Fueron diversas las razones que provocaron la
instalación casi permanente de los holguineros
en la segunda división, hasta el merecido
triunfo de la temporada 2001-2002, cuando en
discutida series de siete juegos a ganar cuatro
(4-3) salieron vencedores ante el aguerrido
conjunto de Sancti Spíritus.
Entonces, la presencia de esos dos combinados
constituyó la gran sorpresa de la contienda,
pues muy contados especialistas vaticinaron
siquiera las posibilidades de llegar a la ronda
semifinal
Una vez más quedó confirmado el
viejo axioma beisbolero que sentencia: “en
el béisbol no hay enemigos pequeños”.
Espirituanos y holguineros, bajo las respectivas
batutas de Lourdes Gourriell y Héctor
Hernández jugaron mejor que los restantes
contendientes envueltos en la lid y en modo
alguno quedó espacio para las dudas.
Sin embargo, en los últimos torneos las
actuaciones de Holguín dejaron bastante
que desear y siempre finalizaron con mayor cantidad
de fracasos, lo cual alcanzó el tope
máximo par de temporadas atrás
al perder 67 de los 90 desafíos celebrados
y 32 en forma consecutiva.
Lo sucedido en el pasado campeonato ofreció
síntomas de saludable recuperación
y acumularon 39 triunfos, cifra aún bien
discreta frente a las exigencias de sus parciales,
acostumbrados a verlos luchar todo el tiempo
contra cualquier rival.
El pitcheo mantuvo aceptable ritmo en la primera
parte y pareció probable equilibrar el
balance (45-45). En el segmento complementario
falló de manera lastimosa el rendimiento
de los relevistas, incapaces de defender ventajas
en el pizarrón.
Ahora las circunstancia presentan un cuadro
similar, con la excepción de cuatro novatos
(tres lanzadores) incorporados a la nómina
y el retorno al timón de Héctor
Hernández, victorioso conductor en el
mejor momento de la tropa.
La ofensiva es inferior por mucho a la de Santiago
de Cuba, gran favorito de la llave D, Granma
y Guantánamo. Tampoco la defensa sobresale,
mientras el cuerpo de serpentineros debe mejorar
de manera sustancia con la presencia del zurdo
Aroldis, quien junto a Luis Miguel Rodríguez
y Orelvis Ávila conforman un buen trío
de abridores para batirse de tú a tu
en una subserie.
En tal sentido, faltan dos hombres capaces de
asumir de manera exitosa dichos roles, tomando
en cuenta que el calendario semana comprenderá
series choques.
Llegar a discutir la clasificación será
el primer objetivo del colectivo y con miradas
sentenciadoras tendrán en los graderíos
del parque Calixto García a los seguidores
de siempre.
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