| De
sus vivencias relacionadas con Ernesto Guevara como fotógrafo,
durante la etapa inicial de su estadía en México,
entre 1954 y 1955, Severino Rosell narró lo siguiente:
“Él sabía tirar muy bien las fotos, y
con un venezolano que también sabía y tenía
una ampliadora y un cuartico oscuro en su apartamento, y conmigo
(que tenía algunas nociones), hicimos una pequeña
cooperativa de fotógrafos. Teníamos nuestra
identificación de solapa como reporteros, y entrábamos
a todas las competencias”.
“Hoy te toca a ti tal juego y tal juego”, “hoy
te toca a ti tal otro”. Y después nosotros mismos
revelábamos las fotos.
Y cuando se cumplió el programa de los Juegos Panamericanos
nos sacamos cuentas. Y aparte de algunos anticipos por gastos
que habíamos tenido (una cámara, los rollos,
el papel, los materiales...) obtendríamos como 7 mil
pesos, unos 500 dólares al cambio de entonces. Saldríamos
a más de 2 mil pesos cada uno. Y cuando fuimos a cobrar...
¡Ni un centavo! Habían cerrado sus oficinas y
no se supo más nada de ellos.
|