Durante la lucha de liberación nacional de Cuba el comandante Ernesto Che Guevara se relacionó igualmente con muchos de los campesinos que residían en las zonas donde operó el Ejército Rebelde. Con su proverbial sencillez causó una significativa impresión en esos hombres y mujeres humildes del pueblo cubano que sufrían entonces la cruel explotación reinante en las zonas rurales del territorio nacional.
Una parte considerable de esas familias campesinas colaboraron en forma activa con el Ejército Rebelde y también nutrieron las filas de la tropa revolucionaria. Algunos de esos campesinos incorporados al Ejército Rebelde combatieron bajo las órdenes directas del Che.
Oniria Gutiérrez fue la primera mujer que se incorporó a la Columna número cuatro dirigida por el Che. Tenía tan sólo diecisiete años cuando entró en contacto con el Che, exactamente en agosto de 1957.
Tampoco puedo olvidar la primera noche que conversó ampliamente conmigo.
Me preguntaba sobre mis ideas políticas, sobre si pertenecía algún partido político. Le conteste que yo era ortodoxa, pues toda mi familia era ortodoxa. Entonces me habló sobre mis ideas religiosas y eso me hizo preguntarle si él era religioso.
No, me contestó, no puedo ser religioso porque soy comunista.
Para una jovencita como yo, sin conocimiento político y que siempre había oído hablar sólo cosas malas del comunismo, fue una sorpresa.
Di un salto en la hamaca y le dije:
Usted no puede ser comunista porque usted es muy bueno.
Entonces el Che se rió muchísimo y empezó a explicarme todas las cosas que yo no sabía.
Oniria Gutiérrez también pudo conocer las motivaciones del Che para dar contribución a la lucha del pueblo cubano, y otras convicciones suyas en torno a la solidaridad entre los seres humanos.
Muchas veces nos poníamos a conversar en grupos. Habían compañeros que siempre decían que, cuando triunfáramos en la lucha contra Batista, había que ir a combatir a otros países, y yo en ocasiones, dirigiéndome al Che, le preguntaba: Che, siendo usted argentino, ¿cómo ha venido para acá? Esto está bien que lo hagamos nosotros, pero no usted... Entonces, él me contestaba, comprendiéndome cariñosamente las cosas que yo decía, con una frase que nunca olvidaré: Es que todos tenemos que ayudarnos... Yo recuerdo que él decía que no moriría de viejo, y creo que lo repetía porque pensaba siempre en continuar la lucha. |