
Cuando una madre, un hijo o un padre ven a su ser querido en peligro son capaces de buscar todas las alternativas posibles para conducirlo por un camino seguro. Sin embargo, en el caso de Elizabeth Palmeiro, la esposa de Ramón Labañino, los ojos le brillan cuando habla de los problemas de artrosis degenerativa que su cónyuge padece y que actualmente resulta una seria limitación para la locomoción del héroe cubano dentro del lugar donde esta injustamente recluido en la prisión de Ashland, Kentucky.
El padecimiento de Ramón Labañino puede tener una solución o, al menos un alivio con un medicamento que hoy está prohibido su uso en la lista de fármacos aprobados en el lugar donde Ramón permanece, por lo tanto, nuestro compatriota tendrá que continuar soportando esa limitación que, con toda seguridad, podría agravarse sin una atención médica especializada y sin el medicamento que requiere el padecimiento.
Este ejemplo, real, cotidiano, y que hoy resulta una grave preocupación para Elizabeth Palmeiro, es parte del trato que reciben los presos en las cárceles de los Estados Unidos donde a decir de la esposa de Ramón Labañino ¨los presos pierden el nombre y llegan a convertirse solo en un número como parte del proceso de deshumanización al que conduce el sistema penitenciario norteamericano¨.
Elizabeth agrega lo increíble de las visitas a Ramón y del resto de los luchadores antiterroristas cubanos donde, entre los requerimientos exigidos está la prohibición del contacto físico con el reo, o sea, en ningún momento el familiar ni puede tomarle las manos al reo o darle un abrazo como es lógico y normal en cualquier visita.
Lo anterior es algo muy parecido a una tortura sicológica, que se une al ensañamiento y manipulación del caso contra nuestros luchadores antiterroristas. Adicionemos a lo anterior que Gerardo Hernández ha padecido de hipertensión arterial sin un tratamiento especializado y que Antonio Guerrero ha requerido de atención estomatológica y no siempre la ha tenido con la sistematicidad necesaria.
Si 15 años son una vida en la historia de Ramón, Gerardo, Antonio y Fernando es difícil imaginar que, durante este injusto encierro de tanto tiempo, también tengan que padecer el injusto estrés que genera el estar preso sin la atención médica exacta en el momento exacto.
El estrés es mayor aún para Gerardo Hernández, con dos cadenas perpetuas y 15 años de condena, al no tener la posibilidad de ser visitado por su esposa Adriana y ser considerado el más preso de todos, pues de no recibir un indulto presidencial, tendría que permanecer toda su vida en la cárcel.
Por eso es tan importante que cualquier persona honesta en el mundo, también se incorpore al justo reclamo de libertad para nuestros Cinco luchadores antiterroristas, defensores de la paz, no solo para los cubanos sino también para el resto del mundo.
Los Cinco, como se les conoce por sus compatriotas, fueron apresados un 12 de septiembre de 1998 sin que se hayan podido presentar pruebas contra ellos de apropiación de información secreta ni vinculada con la seguridad nacional de los Estados Unidos.
Web premiada con el Premio Internacional OX 2016