
Incendios espesos y extendidos que consumen la selva del Amazonas alarman a investigadores, ambientalistas y exfuncionarios de Brasil, pero también a la comunidad internacional, ante la destrucción de uno de los recursos naturales más importantes del planeta, cuyo papel es fundamental en la absorción del dióxido de carbono a medida que avanza el calentamiento global.
Los incendios en la floresta amazónica avanzan con una de sus mayores velocidades en años, según el centro brasileño de investigación espacial, que detectó 74 mil 155 fuegos en esa región desde inicios del 2019, un incremento del 84 por ciento respecto al mismo periodo del 2018.
Ya se han quemado uno coma ocho millones de hectáreas, el siniestro afecta a zonas deshabitadas de la selva tropical, se impone en los estados del noroeste del país, y las llamas han sido tan espesas y extendidas que el humo ha flotado a cientos de kilómetros, hasta llegar a la costa Atlántica y a Sao Paulo, la ciudad más poblada de Brasil.
De acuerdo con expertos, la magnitud de los fuegos detectados, hace pensar que No son naturales, pues No hay factores climáticos excepcionales este año que puedan explicarlos, como el fenómeno de El Niño.

En realidad, los incendios en la región amazónica se deben a las quemas provocadas para deforestar un terreno a fin de convertirlo en área de pastoreo, o para limpiar áreas ya deforestadas, generalmente en la temporada seca, que dura hasta octubre
Pero, sin presentar pruebas, el presidente, Jair Bolsonaro, acusó a organizaciones No gubernamentales de iniciar los fuegos en la selva, para llamar la atención en contra de su gobierno, porque les recortó el financiamiento.
Pero los críticos de Bolsonaro le recordaron que la destrucción de la selva tropical en la Amazonía aumentó con rapidez en los meses que ha gobernado, por su política de reducir los esfuerzos para combatir la deforestación.
Ello ha envalentonado a los taladores, granjeros y mineros que, vía la quema, quieren limpiar el terreno de manera ilegal.
Este mismo mes, un diario local en el estado amazónico de Pará anunció que los granjeros locales planeaban un “día de fuego” en el mes de agosto, y días después hubo un aumento en la cantidad de incendios.
.@BarackObama: "Ningún otro problema, ninguno, plantea una amenaza tan importante para las generaciones futuras como lo hace el cambio climático", al paso que vamos, la generación actual no la tiene muy bien... sigue la #AmazoníaEnLlamas #PrayForAmazonia #PrayForTheAmazonas pic.twitter.com/D3eZ3ivrHh
— Alejandro Rojas 🇨🇺 (@alerojas_cu) August 22, 2019
Durante su campaña para la presidencia en el 2018, Bolsonaro declaró que las amplias tierras protegidas de Brasil eran un obstáculo al crecimiento económico y prometió abrirlas para fines comerciales, lo que ya está sucediendo a siete meses de su mandato.
Proteger la Amazonía fue la parte central de la política ambiental de Brasil durante gran parte de las últimas dos décadas, con una caída radical de la deforestación entre el 2003 y el 2012, durante los gobiernos de Luis Inacio Lula da Silva, lo que convirtió al país en un ejemplo internacional de conservación y de los esfuerzos para combatir el cambio climático.
Con Jair Bolsonaro, lo que le espera a Brasil es el riesgo de una deforestación desmedida de la Amazonía, según alertaron ocho antiguos ministros de Medioambiente del país, en una carta conjunta en mayo, mediante la cual argumentaron que el país necesita reforzar las medidas de protección en vez de debilitarlas.
Bolsonaro ya calificó como una “psicosis” ambiental la preocupación con la Amazonía, y frente a las críticas internacionales se escudó en la defensa de la soberanía nacional, al afirmar que lo que sucede en la mayor selva tropical del Mundo No le compete a los extranjeros.
Nuestra Amazona sufre. Cada segundo es más peligrosa la situación
— Alhija Villalon Veli (@alhija12) August 22, 2019
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Sin embargo, gobiernos, expertos y personalidades destacadas le han recordado que proteger la Amazonía es un imperativo global, porque tiene un papel vital en la absorción y retiro del dióxido de carbono emitido a la atmósfera, por lo que esa floresta es esencial en el esfuerzo por frenar el calentamiento global.
En cambio, cuando hay tala, quema o derribo, ese dióxido de carbono es liberado de nuevo hacia la atmósfera.
Desde ayer, convocados por artistas del movimiento 342, se suceden marchas por la Amazonía, con protestas en todo Brasil, al tiempo que se extienden las advertencias de que la destrucción acelerada de la selva mancha la imagen del país en el exterior y puede causar serios problemas para su economía.
El presidente de la Asociación Brasileña del Agronegocio, Marcello Brito, ya admitió que teme un eventual boicot a los productos del gigante sudamericano, históricamente un gran exportador agrícola.
Alarma al Mundo la quema sin precedentes de la Amazonía brasileña…Punto por punto, hemos ampliado la noticia.
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