
La zona euro alcanzó un acuerdo recientemente para conceder a Chipre un rescate valorado en 10.000 millones de euros pero exigió a los depositantes de sus bancos que renuncien a parte de su dinero para evitar la quiebra.
Chipre se convierte en el quinto país después de Grecia, Irlanda, Portugal y España en acudir a la zona euro para pedir ayuda como resultado de la crisis.
En un distanciamiento de los paquetes de asistencia anteriores, los ministros de la zona obligaron a los ahorristas chipriotas, de los cuales casi la mitad se cree que son rusos que no residen en la isla, a pagar hasta un 10 por ciento de sus depósitos para recaudar casi 6.000 millones de euros.
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"Desearía no ser el ministro que hace esto", dijo el ex titular de Finanzas Michael Sarris después de horas de conversaciones. "Se podría haber perdido mucho más dinero en una bancarrota del sistema bancario o ciertamente, del país", aseveró.
De no acceder al rescate, Chipre hubiera incumplido los pagos de la deuda, amenazando con golpear la confianza de los inversores, que había recibido un impulso cuando el Banco Central Europeo prometió el año pasado hacer todo lo necesario para sostener al bloque.
A cambio de préstamos de emergencia, Chipre también aceptó aumentar su impuesto corporativo en 2,5 puntos porcentuales a 12,5 por ciento. Esto debería incrementar la recaudación de la isla, limitando el tamaño del préstamo necesario y manteniendo contenida la deuda pública, pero tal vez el efecto no sea el esperado.
Repercusiones.
"Estoy extremadamente furioso. Trabajé años para tener el dinero y ahora lo estoy perdiendo por decisión de los holandeses y los alemanes", dijo el británico-chipriota Andy Georgiou, de 54 años, quien había vuelto a Chipre a mediados del 2012 con sus ahorros.
"Se llama a Sicilia la isla de la mafia. No es Sicilia, es Chipre. Esto es un robo, en forma simple y sencilla", gritó un jubilado.
El rescate fue menor de lo previsto inicialmente y principalmente se necesita para recapitalizar los bancos afectados por una reestructuración de la deuda soberana de Grecia.
Chipre, con un producto interno bruto del 0,2 por ciento de la producción total del bloque, pidió asistencia financiera en junio pasado pero las negociaciones se estancaron.
Moscú, probablemente ayudará por medio de la extensión de un acuerdo de 2.500 millones de euros que ya hizo a Chipre por cinco años al 2021, y reduciendo la tasa de interés. "Hemos tenido contactos en semanas recientes con el gobierno ruso", dijo el principal funcionario de economía de la Unión, Olli Rehn.
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