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Círculos viciosos
2012.01.18 - 08:00:32 / web@radiorebelde.icrt.cu / Ariel Larramendi

El capitalismo en su desarrollo y decadencia genera círculos viciosos que a su vez pueden convertirse en espirales siniestras.
Uno de los principales pilares del sistema del capitalismo neoliberal, es la creación de dos polos en la humanidad, que van erigiendo entre países y entre las masas de personas, a lo interno de esos estados, una separación creciente, los más ricos se hacen más ricos y los más pobres se transforman en paupérrimos. La división entre naciones se puede identificar como dos medias naranjas, la del norte rico y la del sur pobre.
Por otra parte, a lo interno de algunos países del centro capitalista, existen bolsones de crecimiento de la pobreza que van estableciendo nuevos círculos viciosos y en sus espirales perversas de desempleo y falta de horizontes, obliga al éxodo de trabajadores y profesionales hacia otras áreas del mundo.
En la actualidad miles de jóvenes profesionales de los países del centro capitalista tratan de paliar sus respetivas crisis emigrando hacia otras naciones, incluso, de áreas subdesarrolladas.
Este fenómeno de emigración de fuerza calificada y de jóvenes, que encontramos hoy en estados de la desarrollada Europa, ha estado latente en países del sur durante un buen período del tiempo reciente.
Algunos analistas de naciones desarrolladas de Europa ante este fenómeno, que se amplía, han alertado a las autoridades que, como en el caso de España, puede verse desposeída de talentos y materia gris por varias generaciones.
Otro círculo vicioso evidente en el mundo actual, es el que ha provocado el consumo en demasía en los países del norte rico.
El fenómeno de la globalización económica ha conseguido que todos los elementos racionales de la economía estén interrelacionados entre sí, debido a la consolidación de los oligopolios, la convergencia tecnológica y los acuerdos tácitos corporativos, por lo que la crisis económica que se manifiesta ahora es global y vinculante.
Las corporaciones transnacionales, para maximizar los beneficios, debido al apetito insaciables de los accionistas que exigen incrementos constantes en los dividendos, las llevó a endeudarse peligrosamente en aras del gigantismo e intensificar las políticas de descolocación de empresas: llamadas maquilas, hacia países emergentes, en aras de reducir costos dado el enorme diferencial de salarios y la ausencia de derechos laborales en los países de destino.
El círculo vicioso de ese latrocinio, y de su consecuente espiral perversa, se define como el mantenimiento de esos países débiles en la condición de subordinados al esquema mundial de dominación y explotación.
Existen otros círculos viciosos, como el brutal incremento del consumo en esos países emergentes de materias primas y materiales, en función de la producción maquilera, conllevando a otra espiral siniestra de incremento de los precios de las materias primas.
Así, las economías del llamado Primer Mundo al no poder revertir estos incrementos en los precios de venta, han tenido una sensible pérdida de competitividad, el estancamiento de sus exportaciones y el aumento de sus déficits en cuenta corriente.
El anterior esquema incide en el incremento de la deuda externa de esas naciones ricas, que las ha llevado a endeudarse, y ha desencadenado las crisis en Grecia, Nueva Zelanda, Portugal y España entre otras naciones.
Como solución, un nuevo círculo vicioso: la elevación de los impuestos, recortes en los presupuestos y nuevos préstamos de los bancos para pagar deudas adquiridas anteriormente.
En fin círculos viciosos que generan espirales siniestras.
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