El fracking en el petróleo

2015.02.02 - 08:36:39 / web@radiorebelde.icrt.cu / Ana Teresa Badía Valdés

El fracking en el petróleo

La aparición de la técnica del fracking para la explotación de reservas no convencionales de gas y petróleo ha cambiado mucho en este mundo.

Obviamente, los países productores de petróleo se encuentran muy preocupados por la baja del precio del crudo en el mercado internacional debido a una sobreoferta de este combustible, gracias a las nuevas técnicas no convencionales de explotación empleadas.

¿Cuándo comenzó?

Todo comenzó en Texas a inicios del presente siglo y se extendió en forma rápida en, al menos, 36 estados de la Unión. Pero la producción se concentró en Dakota del Norte, donde existen cerca de 11,000 pozos.

Estimaciones realizadas por fuentes oficiales estadounidenses revelan que existen en el país más de 500,000 pozos para fracking. Se perforan, en promedio, 30,000 por año.

Aunque los que más pierden en este juego son los países productores de petróleo convencional: Arabia Saudita, Omán, Kuwait, Irak e Irán, además de Rusia, Venezuela y Ecuador. A escala regional, Brasil, Argentina y Colombia también resultaron afectados. Ese cambio ha conducido a una cierta pérdida del poder de la Organización de Países Exportadores del Petróleo (OPEP) que ya no puede influir en el control del precio del petróleo.

Los analistas discrepan si este representa un fenómeno momentáneo o durará varios años.

Uso de agua.

El petróleo de esquisto se obtiene al convertir la materia orgánica que contiene la roca en este producto. Se perfora de 3,000 a 4,000 metros de profundidad y se unen con perforaciones horizontales de uno a dos kilómetros de distancia. Luego se inyectan millones de litros de agua mezclados con arena y otros productos químicos desconocidos para fragmentar el esquisto. A este proceso se le denomina fractura hidráulica o fracking.

Más del 50% de los fluidos inyectados vuelven a la superficie junto con el petróleo o metano del esquisto. Ya en la superficie, la mezcla de fluidos es separada. El petróleo y el gas ya están listos.

Existe una gran controversia sobre el peligro medioambiental derivado de esta técnica, pues además de un enorme consumo de agua, es habitual que junto con la arena se incluyan multitud de compuestos químicos, cuya finalidad es favorecer la fisuración o incluso la disolución de la roca, y que podrían contaminar tanto el terreno como los acuíferos subterráneos.

Las inyecciones en el subsuelo para favorecer la extracción de petróleo se remontan hasta 1860, en la costa este norteamericana, empleando por aquel entonces nitroglicerina. En 1930 se empezaron a utilizar ácidos en lugar de materiales explosivos, pero es en 1947 cuando se estudia por primera vez la posibilidad de utilizar agua. Este método empezó a aplicarse industrialmente en 1949 por la empresa Stanolind Oil. Junto con el agua se incluye una cierta cantidad de arena para evitar que las fracturas se cierren al detenerse el bombeo, y también se añade en torno a un 1% de aditivos, compuestos por hasta 500 productos químicos, cuya función es potenciar la efectividad de la fractura.

Este proceso conlleva una serie de impactos ambientales, algunos de los cuales aún no están plenamente caracterizados o comprendidos, entre ellos contaminación de las aguas subterráneas, contaminación atmosférica, emisión de gases de efecto invernadero (metano), terremotos (sismicidad inducida), contaminación acústica e impactos paisajísticos.

Además de estos impactos, también se debe tener en cuenta los relacionados con el tráfico de camiones para transportar el gas extraído, el consumo de agua y la ocupación del territorio.

El proceso de fractura hidráulica consume enormes cantidades de agua. Se ha calculado que se requieren entre 9.000 y 29.000 metros cúbicos de agua para las operaciones de un solo pozo. Esto podría causar problemas con la sostenibilidad de los recursos hídricos incluso en países de clima templado, y aumentar la presión del consumo de suministros en las zonas más áridas.

Se sabe que hay al menos 260 sustancias químicas presentes en alrededor de 197 productos, y algunos de ellos se sabe que son tóxicos, cancerígenos o mutagénicos. Estos productos pueden contaminar el agua debido a fallos en la integridad del pozo y a la migración de contaminantes a través del subsuelo.

Entre un 15% y un 80% del fluido que se inyecta para la fractura vuelve a la superficie como agua de retorno, y el resto se queda bajo tierra, conteniendo aditivos de la fractura y sus productos de transformación. Entre las sustancias disueltas a partir de la formación rocosa, donde está el gas durante el proceso de fractura, se encuentran metales pesados, hidrocarburos y elementos naturales radiactivos.

Se ha registrado benceno, un potente agente cancerígeno, en el vapor que sale de la "pozos de evaporación", donde a menudo se almacenan las aguas residuales del fracking. Las fugas en los pozos de gas y en las tuberías también pueden contribuir a la contaminación del aire y a aumentar las emisiones de gases de efecto invernadero. El gran número de vehículos que se necesitan (cada plataforma de pozos requiere entre 4.300 y 6.600 viajes en camión para el transporte de maquinaria, limpieza, etc.) y las operaciones de la propia planta también pueden causar una contaminación atmosférica significativa si tenemos en cuenta los gases ácidos, hidrocarburos y partículas finas. Emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Es crucial conocer y cuantificar las fugas de metano a la atmósfera y cuestiona ya a la industria del fracking que asegura que son inferiores al 2%. Sin embargo, un reciente estudio de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) y de la Universidad de Colorado, en Boulder, determina que en el área conocida como la cuenca Denver-Julesburg (EE.UU) las fugas son del 4%, sin incluir las pérdidas adicionales en el sistema de tuberías y distribución. Esto es más del doble de lo anunciado. Cabe recordar que el metano tiene una capacidad como gas de efecto invernadero 25 veces superior al dióxido de carbono.

Las operaciones de perforación pueden causar una degradación severa del paisaje (intensa ocupación del territorio) y contaminación acústica simplemente como resultado de las operaciones diarias (paso de camiones y transportes). Estas pueden afectar a las poblaciones cercanas y a la fauna local a través de la degradación del hábitat.

Los promotores del fracking prometen importantes ventajas incluso para el medio ambiente. Pero detrás se esconde una cuestión puramente económica, de la que ya existen denuncias por especulación al estar creándose una burbuja con la que hacer negocio.

Los importadores…

Los países importadores de petróleo como China, India, Brasil, Turquía, Indonesia y Sudáfrica serán los grandes ganadores a la luz del precio del petróleo que sigue debilitándose en 2015, según un reciente informe del Banco Mundial.

El derrumbe del precio del petróleo "crea una ventana de oportunidades para los países importadores de crudo, como China y la India; esperamos que la India crezca en un 7 % para el año 2016", señaló el economista del Banco Mundial, Kaushik Basu, uno de los principales autores del informe.

El crecimiento económico de los estados que dependen en gran medida del petróleo, será inestable en las condiciones de volatilidad de los mercados de energía, considera el periodista Samuel Rines.

Arma económica.

Arabia Saudí reconoció hace unos días su estrategia para expulsar del mercado al 'fracking': inundar el mundo de petróleo para que caiga el precio y el barril producido en Estados Unidos. Esta táctica ha llevado a que el precio del petróleo se desplome cerca de un 30% en cinco meses.

Desde Estados Unidos no tardaron en contestar varios expertos en la materia, asegurando que el 'fracking' puede resistir precios mucho más bajos y seguir produciendo un petróleo rentable. La fuerte inversión en tecnología está consiguiendo que el shale oil extraído a través de la fractura hidráulica sea cada vez menos costoso en términos económicos y más productivo.

En el informe que publica hoy Citibank, la entidad financiera señala que ve "poco probable una situación en la que los bajos precios del crudo detenga el crecimiento la producción en EEUU. Aunque los precios del West Texas (barril de referencia en EEUU) cayeran por debajo de los 75 dólares, el crecimiento de la producción podría seguir manteniéndose elevado durante varios años".



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