
El presidente español Mariano Rajoy dijo darle al presidente catalán Carles Puigdemont un plazo de cinco días para que “confirme si ayer declaró o no la independencia” de Cataluña. También fijó un segundo plazo para que rectifique y evite la aplicación del Artículo 155 que permite intervenir la autonomía de la región.
Ese pronunciamiento tuvo lugar luego de que Puigdemont pronunciara un discurso sobre la independencia en el cual declaró la independencia pero inmediatamente después la suspendió y pidió un diálogo con Madrid. En tal sentido, Rajoy también reiteró este miércoles en el Congreso su negativa a aceptar mediadores en el conflicto.
Comparto con vosotros mi comparecencia tras la reunión del #CMin extraordinario. Claridad y certidumbre ante los pasos que tengan que darse pic.twitter.com/ah1URvD81M
— Mariano Rajoy Brey (@marianorajoy) 11 de octubre de 2017

Antecedentes
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, aclaró el pasado martes en el Parlament que respeta "el mandato del pueblo de Cataluña de ser independiente". No obstante, solicitó que "suspenda la declaración de independencia, para emprender un diálogo para llegar a una solución acordada". El anuncio generó confusión.
La diputada y presidenta de la Candidatura de Unidad Popular (CUP), Anna Gabriel, manifestó: "Creemos que tocaba proclamar solemnemente la república catalana y quizás hemos perdido una oportunidad".
Turno de Anna Gabriel (CUP): "Creemos que hoy tocaba proclamar la República catalana". Lo podéis ver aquí: https://t.co/XznrKUqjhH pic.twitter.com/iI40QQzL9S
— El Español (@elespanolcom) 10 de octubre de 2017
También en una entrevista para la web de teleSUR, el analista internacional Carlos Martínez habló sobre la situación actual de Cataluña y de los posibles escenarios que el panorama político podría tomar.
Indicó que el presidente Puigdemont se ha visto obligado a suspender la independencia, más que por la presión policial, judicial, política e internacional (aspectos que no dejan de ser importantes) sino porque se ha visto abandonado por las grandes empresas ubicadas en Barcelona.
“En las últimas semanas hemos sido testigos que las principales empresas que operaban en Cataluña han cambiado su domicilio social a otras ciudades de España como Valencia, Madrid, Alicante, y esto ha sido un obstáculo para el Gobierno catalán porque pensaban que las empresas no se iban a ir de Cataluña, y esto era una falta de realismo”, agregó el analista.
También explicó que la independencia catalana ha recibido poco apoyo internacional y el reconocimiento principal que buscaban para la estabilidad económica de la región era de la Unión Europea (UE), por lo que “una Cataluña fuera de la Unión Europea es imposible que tenga cualquier economía sostenible”.
El experto sostuvo que se espera “que haya un proceso de consulta pactada a lo que pasa”, ya que la solución “a medio plazo es un referendo con todas las garantías”.
Pese a esto, existen algunos problemas que serán un obstáculo para establecer una nueva consulta. Según Carlos Martínez un primer problema está en que “el grupo central de España es gobernado por la derecha (Partido Popular), es muy proclive a exponer su mayoría por la fuerza, y poco propenso a asumir políticas, y eso es un problema no solo por la cuestión catalana, sino para los múltiples desafíos que se encuentra hoy el Estado”.
Otro posible inconveniente es el jurídico “porque el Tribunal Constitucional que es el máximo garante de consulta en este derecho, ha establecido en varias sentencias que no es conforme a este tipo de referendo. Lo que se está planteando ahora es modificar la constitución para salir de la situación catalana y también otras tantas”.

Protesta en favor de la independencia de Cataluña Foto: EFE
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