
La Habana
La represión hace indicar que el presidente golpista Porfirio Lobo y los militares, congresistas y jueces de la oligarquía que perpetraron el golpe de Estado contra Manuel Zelaya el 28 de junio pasado no están dispuestos a permitir ningún disenso proveniente de las filas populares y menos su insistencia en la convocatoria de una Asamblea Constituyente.
El Frente de Resistencia, una vasta alianza de fuerzas populares, denunció en un comunicado que desde la toma de posesión de Lobo, el 27 de enero último, han sido asesinados los dirigentes sindicales mencionados, miembros de
El ejército, la policía y los aparatos de inteligencia, posiblemente asesorados por sus pares de Estados Unidos, están inclinándose al asalto sangriento de los hogares de los miembros del FNRPH en lugar de desatar la carnicería en las calles, pues ello provocaría una reacción centroamericana y continental contraria a ellos.
Igual que no se detuvo en pensar en los muertos que habría al ejecutar el golpe, la oligarquía hondureña no desdeña los métodos más clásicos ni más crueles y sus fuerzas represivas ya están reactivando los escuadrones de la muerte para tratar de detener la lucha contra el gobierno producto del golpe.
El objetivo de estas bandas, como denunció
En medio de esta situación es risible la llamada Comisión de
Simplemente, hubo un golpe de Estado clásico ejecutado por el Ejército y promovido por la oligarquía y sus representantes en el Congreso,
Por lo pronto, además de la represión, el grupo en el poder maniobra para no permitir el regreso al país de Manuel Zelaya, pues dictó una amnistía para golpistas y derrocados, pero luego el Congreso lanzó nuevas supuestas imputaciones al ex presidente para que no pueda regresar sin ser apresado por los golpistas y quizás sepultarlo en una celda.
Era un juego para librar a los culpables y ayudarlos a eludir la justicia.
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