
La Habana, Cuba.- Si se profundiza en el concepto de los derechos humanos, por definición, el principal derecho del individuo debiera ser su vida misma.
Según la Organización de Naciones Unidas en el mundo hay más de mil millones de personas que padecen hambre, la cifra más alta de la historia, y en todo el planeta hay 3 mil millones de desnutridos, lo que representa casi la mitad de la población mundial.
Como se ha dicho, el rasgo más notable del capitalismo, pero que más se oculta por sus ejecutores y propagandistas, es la disfunción que existe entre su naturaleza depredadora del hábitat mundial y de la humanidad misma, y la concepción que quieren vender sus apologistas del respeto de los derechos humanos de los individuos que supuestamente preconiza el sistema.
Los apologistas del sistema no profundizan en que la desigualdad entre regiones del mundo y entre las personas dentro de los propios países capitalistas, es inherente al dominio del capital y a los métodos que ha creado para preservarlo.
Unas de esas características de la supra estructura capitalista es el egoísmo insuflado a las masas y a las individualidades por todos los medios posibles, donde la propiedad de grandes fortunas en un polo y las carencias y el hambre en el otro polo tratan de pasarse como cuestiones diferentes y no vinculadas.
Así, el gasto de fertilizante para algunos campos de golf de los ricos y famosos, el llamado “jet set” de las naciones industrializadas, en oportunidades es mayor que el que se aplica en muchos países africanos para producir alimentos.
Pero en la actualidad hay una noticia que potencian las agencias occidentales en una nueva estrategia de proyección de imagen, 40 súper millonarios encabezados por Bill Gates, Carlos Slim y Warren Buffet, los tres más ricos del planeta, firmaron el “Compromiso de Donar”, “donar” la mitad de sus fortunas luego de su muerte. Más de 200 mil millones de dólares.
Muchos opinan que en este mundo de distribución de riquezas tan desigual, donde el hambre y la desnutrición liquida a centenares de miles de personas diariamente, tiene una catadura de inmoralidad que ricos y famosos posean fortunas que son superiores al Producto Interno Bruto de países completos e, incluso, de grupos de países.
La increíble y farisaica lista de “donantes post mortem”, incluye a nombres de lo peor del capitalismo especulativo promotor de la crisis global, cuyas fortunas han sido consecuencias de crímenes, delitos financieros o golpes de suerte en el llamado casino especulativo de las finanzas.
El analista Manuel Freitas señala que esta donación después de la muerte, es solo una engañosa estrategia ya que la mayoría de ellos encabezan fundaciones “filantrópicas” que les sirven, entre otras cosas, para evadir impuestos, lavar dinero y como plataforma de publicidad para sus empresas.
La acción propagandizada, les permite a estos supermillonarios ingresar en el nuevo marco del llamado capitalismo con “rostro humanizado”, la máxima escala de prestigio en la era del domino imperial con “democracia y derechos humanos”. La tranquilidad aparente de sus conciencias, no les permitirá escaparse de aquella antigua máxima bíblica de que “primero pasará un camello por el ojo de una aguja, antes de que uno de estos gigamillonarios penetre en el paraíso”. Para que si han tenido el paraíso en la tierra a costa del hambre y la desolación.
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