
La Habana, Cuba.- El Reglamento de Radio Comunicaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones en su edición de 1990 y revisada en 1994 estipula en su articulo 30, Sección 1, numeral 2666 que “las transmisiones de radio en ondas medias deben ser concebidas como: un servicio nacional de buena calidad dentro de los límites del país que se trate”. Lo estipulado en este reglamento confiere un carácter ilegal a las emisiones de la infame Radio Martí.
Esta agresión radioelectrónica infringe abiertamente las normas del Derecho Internacional que rigen las relaciones entre los Estados, al tiempo que viola los reglamentos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.
Contrario a lo afirmado por las autoridades norteamericanas las transmisiones de la ofensiva Radio Martí no se circunscriben en ofrecer informaciones objetivas y sí lesionan la soberanía nacional.
Las agresiones radiotelevisivas contra Cuba han caracterizado la hostil política norteamericana. Cada año la Casa Blanca destina cuantiosas sumas a sus ataques de radio y televisión contra la Isla, como parte de sus frustrados intentos por derrocar a la Revolución cubana.
Esas transmisiones ilegales no emiten información; por el contrario, la falsifican y tergiversan; no aspiran a respetar valores como la objetividad y el apego a la verdad, sino que fabrican con premeditación la mentira e incitan al odio destructivo.
Varias de esas emisoras pertenecen o prestan sus servicios a organizaciones vinculadas a conocidos elementos terroristas que residen y actúan contra Cuba en territorio norteamericano. El Congreso de Estados Unidos aprueba anualmente para este tipo de acciones contra la Isla, un presupuesto de más de 30 millones de dólares de fondos federales.
Un informe divulgado la semana pasada recomienda fusionar la Oficina de Transmisiones para Cuba (OCB, por sus siglas en inglés) con la Voz de América, la radio oficial de propaganda del gobierno de Estados Unidos.
"Problemas con el respeto de las normas periodísticas tradicionales, una audiencia minúscula, y alegaciones de nepotismo y amiguismo han afectado el programa desde el principio", reconoció la Comisión presidida por el senador demócrata John Kerry.
Radio y TV Martí fallaron "en penetrar de manera sensible en la sociedad cubana o influenciar al Gobierno ", confesó el comité, al reconocer el objetivo real de Washington en todas sus operaciones de injerencia realizadas bajo los pretextos de "llevar la democracia" y "defender los derechos humanos". Radio y TV Martí mienten groseramente, reconoció el Senado norteamericano.
La decisión del tipo de información que desea recibir el pueblo de Cuba, le corresponde de manera soberana al país y no, a quienes desde la administración gubernamental de Estados Unidos malgastan los aportes de los contribuyentes y conspiran con elementos terroristas en sus planes contra la Revolución cubana.
Y si bien las constantes agresiones radiales y televisivas han sido y seguirán siendo neutralizadas, el país está en la obligación y el derecho de denunciar esos actos ilegales como tributo también al prócer independentista José Martí (1853-1895) quien con su preclara visión, en el siglo XIX, vaticinó el peligro que representaba Estados Unidos para Cuba y para América.
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