
La Habana, Cuba.- Si usted, norteamericano nacido en Estados Unidos, le parece sospechoso a un policía que anda aburrido por alguna calle de alguna urbe de Arizona, con su táser de descargas eléctricas que le permite entretenerse, el agente puede sencillamente detenerlo por sospechar que usted es un indocumentado.
No se resista, los golpes del táser y el bastón de goma dura del policía duelen bastante. Espere a llegar a la estación y tratar de aclarar su situación, pero que no se le haya ocurrido olvidar sus documentos en la casa. Entonces su caso se complica.
Todo se debe a una ley que acaba de ser aprobada por el Parlamento estadual y ratificada por la gobernadora Jan Brewer (el apellido quiere decir Cervecera) por el cual todos los indocumentados y los que lo parezcan son declarados delincuentes, y habría que ver si la financiación de la última campaña electoral de la gobernadora no fue delictuosa.
En Arizona, por supuesto, hay grandes protestas de la población y un grupo llegó a pintar con frijoles refritos svásticas en las ventanas del capitolio de Phoenix después de una manifestación multitudinaria contra la nueva legislación, cuya información en Yahoo la Cervecera aparece en una foto junto a una colega conocida, la ex candidata vicepresidencial Sarah Palin, que parece haber salido bien (¿influencias o dinero?) de acusaciones de malversación cuando era gobernadora de Alaska.
Lo curioso es que la ley ha sido aprobada en un territorio donde viven innumerables mexicanos y sus descendientes, y nadie parece recordar que ese estado (antes fue Texas) fue arrebatado a México mediante la guerra junto a Nuevo México, California, Colorado, Utah y Wyoming, y en esencia los usurpadores allí son los anglosajones y otros descendientes de europeos.
La protesta de la población que no tiene pelo rubio y ojos claros se debe a que la ley es racista y llevará a la policía del estado a poner etiquetas raciales a los transeúntes según la piel sea un poco más cetrina o más blanca.
Conociendo las salvajes tradiciones de la policía norteamericana, al hecho de que precisamente en Arizona se crearon comandos de cacería de indocumentados, no es difícil colegir que el antiguo territorio mexicano se convertirá e un estado policial.
Si yo soy policía y ando de mal humor, cualquier rostro trigueño puede ser suficiente para que lo detenga y comience una andanada de preguntas sobre el carácter migratorio del ciudadano, y lo increíble es que los departamentos de policía pueden ser demandados si no persiguen con celo a los que consideren indocumentados.
La ley ha despertado el debate nacional y atraído la atención del gobierno del presidente Barack Obama y el Congreso. Obama calificó la ley como "irresponsable" e instruyó al departamento de Justicia que examine el caso y determine si es legal lo legislado en Arizona.
Los oponentes a la ley indican que el Gobierno federal puede bloquear la aplicación de la norma, pero habría que ver si desea hacerlo.
El tema no es más que la microlocalización de una disputa nacional en Estados Unidos, pues la nueva ley de inmigración para todo el país es uno de los temas que más maneja Obama en estos tiempos, cuando se están acercando las elecciones de mitad de mandato del próximo otoño y el Presidente está apurando a los suyos para tratar de aprobar una de las propuestas de su vertiginosa campaña electoral.
Ya logró una votación favorable para la nueva ley de seguridad de salud que beneficiara a un número de millones norteamericanos, pero tuvo que hacer concesiones para lograr que algunos de los de su propio Partido Demócrata no se pasaran al otro lado.
Ahora el nuevo campo de batalla es el de la inmigración y la ley aprobada por los legisladores de Arizona es un escollo en su camino porque puede atraer posiciones a su favor.
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