
Con esta elección se despeja un poco más el camino para la formación de gobierno.
El candidato del Partido Democrático (PD) Piero Grasso fue elegido presidente del Senado italiano en la XVII legislatura al imponerse ante su rival de la coalición centroderecha, Renato Schifani.
La elección del dirigente de la Cámara Alta se decidió en la cuarta votación, en la cual el ex fiscal antimafia alcanzó 137 votos frente a los 117 a favor de Schifani, en tanto Luis Alberto Orellana, del Movimiento 5 Estrellas (M5S), obtuvo cinco sufragios y 57 papeletas quedaron en blanco.
El triunfo de la coalición de la centroizquierda se logró gracias al apoyo de 13 miembros del M5S o de la Opción Cívica, del primer ministro saliente, Mario Monti, pues ninguna de las fuerzas políticas tenía la mayoría absoluta necesaria para ganar el segundo puesto en importancia del Estado.
Tras varias negociaciones, la centroizquierda de Pier Luigi Bersani obtuvo dos victorias, luego de la elección de la ex portavoz del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados en Italia Laura Boldrini como presidenta de la Cámara de Diputados.
Boldrini, miembro del partido Izquierda, Ecología y Libertad, consiguió 327 sufragios con lo cual rebasó el quórum de 310 diputados.
Quepa recordarse que la formación de Bersani alcanzó amplia mayoría en la Cámara Baja en los comicios de finales de febrero pasado, pero en el Senado solo obtuvo mayoría relativa.
Con esta elección se despeja un poco más el camino para la formación de gobierno.
El presidente italiano, Giorgio Napolitano, anunció que iniciará el miércoles la ronda de conversaciones para formar un gobierno de coalición, e instó a los políticos a esforzarse en llegar a acuerdos para desbloquear la situación. Napolitano instó hoy al primer ministro saliente, Mario Monti, a que siga en su cargo hasta que se forme un nuevo ejecutivo.
Se espera que el Presidente encargue la formación de gobierno a Bersani, cuya coalición logró el mayor número de votos. Grillo, tercero en las elecciones, rechaza pactar con Bersani y quiere un "gobierno sin partidos". Por su parte, el líder de la coalición de centro-izquierda se niega a formar una gran alianza con Silvio Berlusconi. Si Bersani fracasa en el intento, no se descarta la convocatoria de nuevas elecciones, aunque también podría formarse un gobierno tecnócrata que saque adelante las reformas.
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