
La terapia con hielo es una técnica muy eficaz para el alivio de esguinces, inflamaciones agudas, bursitis, artritis, uretritis y tendinitis.
Es bueno aplicar hielo durante las primeras 24 a 36 horas después que aparezcan cualquiera de esos padecimientos y se coloca por espacio de 20 minutos cada hora y al concluir debe empezarse la terapia de contraste, es decir agua fría y caliente.
Esta última técnica llamada de contraste consiste simplemente en aplicar alternativamente en la zona dañada compresas calientes y frías comenzando con la caliente durante 3 minutos y después la fría durante 30 o 60 segundos, se repite 3 veces en una sesión terminando siempre con la compresa fría.
Hágalo de una a tres veces durante el día dependiendo del estado que este el paciente. Las aplicaciones de contraste son las más efectivas para aumentar la irrigación sanguínea en aéreas determinadas e incrementa la actividad funcional de los órganos que tiene una relación directa con la salud de las personas.
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