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La cirrosis es el resultado final del daño crónico al hígado causado por enfermedad hepática crónica. Para este padecimiento te recomendamos la sábila.
Primero debemos lavar bien la Sábila, se le quitan las espinas, se corta en pequeñas porciones y se introducen esas pequeñas porciones en una jarra con agua potable. Esta maceración acuosa se toma por las mañanas, una tacita todos los días.
También podemos emplear el Anamú. Para ello se toma un buen manojo de hojas y tallos de Anamú, se hierve en un recipiente que contenga un litro de agua, se pone a fuego lento durante 5 a 8 minutos, después se cuela. Esta decocción se toma como agua común.
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