
La valeriana (Valeriana Officinalis) es uno de los tranquilizantes naturales más utilizados, ya que relaja el sistema nervioso. Por lo tanto, es una de las plantas medicinales para la ansiedad y el estrés más efectivas, así como muy beneficiosa para las personas que padecen trastornos del sueño y no pueden dormir fácilmente.

Entre las muchas propiedades medicinales de la valeriana podemos destacar que es un sedante natural. Por ello esta planta destaca entre las que se utilizan como las otras infusiones para la ansiedad tales como la tila, la manzanilla y la melisa. Estos efectos relajantes son óptimos para esos momentos de estrés, presión y tensión a los que se ven sometidos con los actuales ritmos de vida. También se usa para bajar la presión arterial y la taquicardia. Se utiliza además como alternativa a las pastillas para dormir, ya que estas últimas son adictivas y producen muchos efectos secundarios.
La infusión de esta planta es muy buena, también, para los problemas gastrointestinales y los cólicos. Y, por si fuera poco, entre los beneficios de la valeriana se encuentra que también es un antiinflamatorio y analgésico para los dolores musculares y de cabeza, y también se puede utilizar con paños mojados como antiinflamatorio externo.
Antes de decidir si vas a tomar un suplemento de valeriana para el insomnio, considera lo siguiente:
La valeriana se puede tomar de diferentes formas, de las cuales las más comunes son en formato cápsulas, las cuales se pueden encontrar en farmacias especializadas y herbolarios. En este formato, se consumen un máximo de 6 cápsulas al día. Lo mejor es leer el prospecto para el caso concreto. También hay que tener en cuenta que si es para dormir, deberá tomarse entre media hora y dos horas antes, para que hagan todo el efecto estas cápsulas naturales contra la ansiedad y el insomnio.
Otra forma es en infusión de valeriana. La misma se puede encontrar en herbolarios, infusionando la misma de 5 a 10 minutos, tapada, y se pueden tomar hasta 3 tazas diarias. Importante, no hervir la hierba, sino que se debe añadir el agua a la planta.
Otros formatos también accesibles son el extracto líquido, para poner gotas en un vaso de agua o de otra infusión, o el aceite esencial.
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