
Un remedio contra el nocivo hábito de fumar implica el uso del zumo de limón. Se toma el cítrico, se le practica un agujero en la parte inferior y se cubre la cáscara con papel encerado u otra sustancia para evitar que la acidez perjudique la piel al apretar. Cuando sobrevengan la necesidad de fumar, simplemente se aprieta el limón y se succiona el jugo. Se debe dejar el hábito en 30 días.
Otra opción consiste en desbaratar un cigarro en un vaso de agua y dejarlo reposar así toda la noche. En la mañana se cuela la mezcla con una tela antiséptica y se ingiere el agua. Este tratamiento es un poco dañino pero limita el deseo de fumar porque introduce nicotina en el organismo.
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