Las modas siempre vuelven, así se da el movimiento cíclico de los estilos en las sociedades a lo largo de la historia y Cuba, no es la excepción.
Desde hace algunos años se ha generalizado el uso de diversos reproductores que facilitan la escucha privada de música, mientras se transita por la vía pública. Miles son los cubanos de todas las edades que vemos a diario con AUDÍFONOS, mientras caminan o viajan.
Los hay pequeños (intrauriculares: que se introducen dentro del oído y permiten una mayor movilidad y confort) o grandes (circumaurales: que rodean completamente la oreja y permiten el aislamiento auditivo del exterior).
El uso de los audífonos es útil para la distracción y deleite personal; pero ¡cuidado!, porque puede desviar la atención y hacernos víctimas de un accidente, que bien pudiera ser evitado.
Algunos jóvenes, audioadictos, incluso experimentan cierta modificación en la conducta, especialmente en el aspecto comunicativo. Por ejemplo, ¿cuántas veces hemos visto a una pareja o un grupo de amigos caminar juntos sin intercambiar palabras? Cada uno anda encerrado en sus audífonos, escuchando temas de su preferencia.
Otro elemento importante a tener en cuenta es el daño irreversible que puede ocasionar a los oídos por su prolongado uso, a altos decibeles; de adolescentes y jóvenes. Este desconocimiento puede acarrear un daño al oído temporal o una sordera permanente.
Según estudios, la exposición a sonidos altos de más de 110 decibelios puede afectar zonas de este órgano sensorial e interrumpir la llegada de la información al cerebro. A nivel medio, un aparato de MP3 alcanza entre 85 y 90 decibelios.
Los audífonos también tienen su historia. Años atrás se utilizaban grandes cuernos de resonancia parecidos a una trompeta, los cuales se colocaban con el extremo pequeño en el oído; este tipo de instrumento concentraba el sonido y lo dirigía al canal auditivo externo.
Los que se utilizan en la contemporaneidad incorporan el uso de una tecnología electrónica que amplifica la señal del sonido.
¡Pero no todo es malo! En el plano profesional tiene diversas aplicaciones: se emplea en cabinas de radio; como aislante en la construcción o reparación de viales; y además es muy útil para los Disc Jockey a la hora de mezclar sonidos en discotecas y clubes...
Solo hay que saberlos usar
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