Ante la proximidad del Día de la Rebeldía Nacional, la bandera cubana y la del 26 de Julio se hacen presentes tanto en las calles como en las fachadas de viviendas e instituciones de toda Cuba, en homenaje a aquellos héroes y mártires que protagonizaron hace 60 años los inmortales asaltos a los cuarteles Guillermón Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Estos sucesos marcaron el comienzo de un proceso revolucionario que culminaría con la victoria definitiva en enero de 1959.
Las siglas M-26-7 del estandarte rojinegro representan no solo la fecha de las acciones, sino también al Movimiento 26 de Julio, creado posteriormente por el líder histórico Fidel Castro Ruz en el año 1955. Su diseño está conformado además por dos franjas horizontales: una de color roja que representa la sangre que había sido derramada hasta ese momento y la que se derramaría en lo adelante; y una negra que simboliza el luto por todos los que habían caído luchando por Cuba y los que caerían en futuras batallas con el único fin de lograr la verdadera independencia.
La bandera y el brazalete del movimiento revolucionario fueron ideados por el Jefe de Acción de la organización, Frank País, durante un viaje que realizó a México en 1956 para encontrarse con Fidel Castro y preparar los planes de apoyo a la expedición del Yate Granma.
Al acercarse el aniversario 60 de los asaltos a las dos grandes fortalezas militares, se destaca la presencia por doquier de la bandera del Movimiento 26 de Julio; no solo como un tributo a aquellos jóvenes que defendieron los sueños de libertad de la Patria, sino también como un compromiso de lealtad y continuidad de la obra revolucionaria.
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