Cacocúm: tradiciones, remembranzas y el tren

2012.04.03 - 11:57:10 / web@radiorebelde.icrt.cu / Aroldo García Fombellida

Cacocúm, Holguín, Cuba

Luego de “acuciosas y profundas” investigaciones realizadas en el entorno familiar más cercano, conste y juro solemnemente, que todos mis caminos conducen a asegurar como mi primera salida al "exterior", no a Roma precisamente, sino a Cacocúm.

De entonces acá transcurrieron varias decenas de almanaques completos, pero el hecho, guardado en algún sitio privilegiado de mi "disco duro personal", lo sigo recordando, como de "ahora mismo", aunque ocurrió nada menos que en aquel diciembre histórico de 1958, a las puertas del triunfo de la Revolución Cubana.

Mis abuelos maternos le alquilaron el automóvil a mi padrino Argimiro con el propósito de esperar “el tren de Cacocúm”, donde viajaría mi tía Yaya, quien, residente en La Habana junto a su esposo, decidió pasar el fin de año en el entrañable batey azucarero de Macabí, nuestro terruño de nacimiento.

Eran tiempos en los que, lo más usual para viajar desde la capital resultaba el "uno", sobre todo por el precio asequible a los pobres, aquel tren de pasajeros, con destino a Santiago de Cuba, con paradas limitadas, una de ellas situada en el poblado de Cacocúm, el sitio más cercano para quienes residíamos en algún punto de la parte norte oriental de Cuba. Cuando el viaje era en sentido contrario, o sea de regreso a la capital, entonces el tren se denominaba “el dos”.

Si algo no olvido de esas horas en Cacocúm es la imagen de los "casquitos", aquellos soldados con uniforme amarillo, armados de pies a cabeza, pertenecientes al ejército de Fulgencio Batista. En lo que entonces me resultaba interesante, y desde mis escasos ocho años no atinaba a entender completamente, pues lo real era que los invadía el miedo, aquellos soldados se movían presurosos de un lado a otro del terminal ferroviario, revisando todo, una y otra vez, incluso a mi tía, la registraron hasta en sitios del cuerpo donde sería imposible guardar alguna arma. Claro ella era en ese momento una trigueña veinteañera que cualquiera hubiera deseado "registrar".

No pasaron muchos años, digamos y para ser exactos, desde mediados de la década de los años 60, ya con la Revolución triunfante, sin “casquitos” y sin registros, cuando Cacocúm volvió a ser centro de mis andanzas exteriores, ahora con mayor vuelo y sobre todo papel protagónico, pues un par de veces en el año, los guajiritos becados en La Habana, tocábamos tierra de Cacocúm para dejar el tren que nos traía de vacaciones, o subir al que nos trasladaría nuevamente a "la beca", acción repetida durante varios años, hasta que aparecieron las salvadoras Leyland "de palo", calificativo endilgado debido a sus rígidos asientos, a la sazón, por ser ómnibus de las rutas urbanas capitalinas, que nos fueron aliviando los pesares del tren, y de hecho, acercándonos a nuestros verdaderos lugares de residencia.

Con los años, y otras Leyland más modernas, Hinos "colmillo blanco”, etcétera etcétera, hasta llegar a las Yutong actuales, Cacocúm me quedó para alguna visita o paso casual, hasta que, razones relacionadas con nuestra profesión nos acercaron, incluso mucho más, a este pedazo de Cuba, donde a cada rato, salta un hecho noticioso, y no es casual.

  
Comillas de Textos
  

Con un privilegio que pocos tienen en Cuba, por Cacocúm "pasa" el ferrocarril y la carretera central, con todos los beneficios que esto conlleva, y por si fuera poco, el aeropuerto internacional Frank País, uno de los más importantes de toda Cuba, se localiza, literalmente, en las inmediaciones de la localidad, tanto, que no son pocos quienes hasta han solicitado hasta de manera oficial, que los límites de la conocida terminal aérea estén enmarcados en el municipio de Cacocúm".

  

Con un privilegio que pocos tienen en Cuba, por Cacocúm "pasa" el ferrocarril y la carretera central, con todos los beneficios que esto conlleva, y por si fuera poco, el aeropuerto internacional Frank País, uno de los más importantes de toda Cuba, se localiza, literalmente, en las inmediaciones de la localidad, tanto, que no son pocos quienes hasta han solicitado hasta de manera oficial, que los límites de la conocida terminal aérea estén enmarcados en el municipio de Cacocúm.

Lo que sí es difícil encontrar en Cacocúm es alguna loma, montaña, o simple elevación del terreno. Su geografía, casi totalmente llana, se extiende al sur de la ciudad de Holguín, hasta los límites con la vecina provincia de Granma. La humedad de la cercana cuenca del rio Cauto ha sido históricamente pródiga para los cultivos de caña de azúcar, viandas, hortalizas, y frutas, y producción ganadera y lechera, precisamente, en suma, sus bases principales de sustentación económica, con el complemento de poseer también un ingenio azucarero; el Cristino Naranjo. Por cierto, y es una característica local, la unión de llanuras extensas y alta humedad relativa, y quizás otros elementos complementarios, hacen que sistemáticamente, casi todo el año, durante los amaneceres y primeras horas de la mañana, se produzca en toda la región una densa neblina, tan densa, que dificulta el tráfico vehicular, y no exagero, hasta el despegue y aterrizaje de los aviones.

Por aquello de que “no hay hoy sin ayer”, es preciso decir que, tanto como el resto de la región holguinera, el territorio del actual municipio Cacocúm fue abrigo de la cultura prehispánica. De los aborígenes que poblaban esta zona se han encontrados variados objetos de disímiles tamaños y formas, entre ellos pequeños ejemplares de hachas petaloides empleadas en los ritos de ceremonia y para el trabajo.

Además objetos ornamentales confeccionados de conchas, piedras, huesos, y dientes de animales. También fueron encontrados restos de vasijas de barro carentes de adornos, menos las cazuelas, que repetían en sus asas un mismo motivo decorativo.

El asentamiento de La Güira del Pesquero es considerado uno de los de mayor tiempo de duración en el país después de la conquista y uno de los lugares de más contactos del indio con los españoles. Lo que de ellos se ha encontrado en la zona permite clasificarlos en el grupo de los agricultores ceramistas.

El actual municipio de Cacocúm, situado al sur de la ciudad de Holguín, y donde actualmente residen unos 50 mil habitantes, se denominó oficialmente San Pedro de Cacocúm y como tal se mantiene un conjunto escultórico a la entrada de la localidad capital, además de celebrarse tradicionalmente las fiestas patronales, llamadas verbenas, a fines de junio de cada año.

Una pintoresca tradición en la zona se desata en la época anual de recolección de mandarinas, famosas por su calidad, que se venden a orillas de la carretera, y en los alrededores de la terminal ferroviaria, ensartadas originalmente en un largo trozo de yarey, que además de llamativo y pintoresco, agiliza la venta del conocido cítrico.

El municipio está integrado por tres asentamientos poblacionales fundamentales: Cacocúm, que constituye la cabecera, Cristino Naranjo y Antonio Maceo. Lo completan otros 69 barrios y asentamientos casi todos rurales, entre ellos Cayo Cedro, la Agraria, Limpio Chiquitoy Cupey.

Ni soñar siquiera en aquellos días oscuros, cuando conocí a Cacocum, mancillado por las botas de soldados temerosos, pero sanguinarios, tratando de sostener la tiranía de Fulgencio Batista, que en este pedazo de Cuba, sus hijos disfrutarían hoy de todos los requerimientos necesarios para poder ostentar su actual calidad de vida… centros de servicios, escuelas hasta filiales universitarias, casas de cultura comunitaria, bibliotecas, salas de video y computación, banda de conciertos, más de 40 servicios de salud totalmente gratuitos, incluyendo hasta salas de rehabilitación, electricidad, comunicaciones, y hasta un estudio de la cadena provincial de radio en Holguín desde donde el destacado periodista Antonio Moyares, informa la vida y la obra de su terruño. Sus reportes son antológicos pues incluye, además de buenos reportes, algunos reconocimientos a gente de pueblo destacados por alguna razón, pero además, la hora en que pasa el tren y hasta los "carros en batey" que tiene de reserva para la molida el ingenio Cristino Naranjo.

Por cierto en Cacocúm también se asienta un importante y potente centro repetidor de las señales de Radio Rebelde.

Cualquier nacido en Cacocúm puede establecer las necesarias comparaciones de lo que fue y es, de las penurias pasadas, y las realizaciones presentes de su pueblo.

Gente de humildad subrayada y de innata hospitalidad. Por sus pobres asentamientos rurales desandaron los jóvenes alfabetizadores de disímiles sitios de Cuba, y conocieron las desgarradoras huellas de la miseria que signaba a la región hasta 1959. Muchos de ellos, volvieron alguna vez, y comprobaron y comprueban las transformaciones constantes, y donde antes solo hubo analfabetos, hoy hay cientos de licenciados, máster, doctores, y obreros calificados.

Me da inmenso gusto, cada vez que tengo una oportunidad, visitar este pueblito cubano, casi en el centro del antiguo Oriente, pegado a la línea ferroviaria, y a la carretera central, y recorro, sí que recorro, aquel sitio que conocí una lejana mañana de diciembre, hace más de 50 años, entonces colmado de soldados amarillos, de armas feroces y de ultrajes, ya borrados para siempre.

Por aquí anda la vida y la obra nueva de su pueblo, renovada todos los días a golpe de sudor y esfuerzo cotidianos, solo detenida, unos segundos quizás, cada vez, que a alguna hora de todos los días, casi sin percatarse, pero inalterablemente, alguien levanta la vista, y saluda, con la nobleza humilde de siempre, el paso del “uno” o del “dos”, el “antillano”, el “Francés” o el “Pocholo”, y que por aquí simplemente son, y serán siempre… “el tren de Cacocúm”.

Cacocúm, Holguín, Cuba

Cacocúm, Holguín, Cuba

Cacocúm, Holguín, Cuba

Cacocúm, Holguín, Cuba

Cacocúm, Holguín, Cuba

Cacocúm, Holguín, Cuba

Aereopuerto Cacocúm, Holguín, Cuba



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   Antonio Morales Ramirez      cm8amr@frcuba.co.cu      Cuba
   04.04.2012 - 7:38 am
hola yo puedo decir que le doy gracias a ese pueblo por existir. Nacido y criado en Cacocúm, aún me quedan raíces en el, por eso siempre lo llevo en mí. hermanos y amigos, sobrinos me quedan en el. Siempre los visito y por su puesto al pueblo de Cacocúm.

   LUIS ROJAS      chiguanairis1@yahoo.com      VENEZUELA
   03.04.2012 - 12:55 pm
MUCHA REALIDAD DE LO QUE ERA CACOCUM Y LO QUE ES AHORA. PIENSO QUE EN CUBA HAY MAS DE UN CACOCUM... FELICITACIONES POR ESA BELLA NARRACION. ALGUN DIA IRÉ POR ESE PUEBLO Y POR SAN RAFAEL DE LAS LAJAS


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