
Si visita el Palacio Central de Pioneros Ernesto Guevara, situado a la entrada del Parque Lenin, en las afueras de La Habana, no pierda la oportunidad para disfrutar además del bello entorno de esa instalación y de sus múltiples obras de arte, de la particular comunión que se establece entre dos de ellas.
Me refiero a Che, Comandante amigo –de José Villa Soberón y Rómulo Fernández- y Martí -de Rita Longa-; la primera se halla emplazada a la entrada del edificio, en tanto la segunda en la denominada Plaza martiana.
Sucede que desde los calados de las nueve estrellas que conforman la primera pieza –reproducen el rostro del Guerrillero Heroico- podemos apreciar la efigie de nuestro Héroe Nacional modelado en bronce por la Longa.
Esto pone de manifiesto el vínculo y la vigencia de la obra y el pensamiento de ambos próceres en esa instalación un genuino centro de referencia nacional para el trabajo de formación vocacional y de orientación profesional, y que a la par asesora a los demás palacios existentes en la mayor de las Antillas.
Martí – compuesto por el busto empotrado en un pilar de hormigón armado- fue donado al centro por su autora en el año 1998; en tanto Che, Comandante amigo resultó la obra vencedora de un concurso convocado por el Palacio y ha devenido su emblema.
Tanto José Villa Soberón como Rita Longa recibieron el Premio Nacional de Artes Plásticas.
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