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Chorro de Maíta... de la semilla, al presente
2011.11.29 - 09:09:45 / web@radiorebelde.icrt.cu / Aroldo García Fombellida

Holguín, Cuba.- Cuando se transita por la magnífica y recién reconstruida carretera entre la ciudad de Holguín y la mundialmente conocida playa de Guardalavaca, justamente a la entrada del balneario, aparece la señalización correspondiente para informar que se comienza a transitar a través del municipio de Banes, y se añade un calificativo complementario, “Capital Arqueológica de Cuba”.
En realidad, ni rimbombante ni iluso es el término, y para demostrarlo, basta seguir el recorrido, por la misma carretera, y solamente unos cinco o seis kilómetros después, ya rumbo a la ciudad de Banes, el viajero tendrá ante su vista una información mayor… “Ha llegado usted al Chorro de Maita”…
Comienza entonces una aventura, que transita y se adentra, primero, en el Cerro de Yaguajay a través de un camino de terraceo que delata el caliche en su conformación principal, o sea, esa “tierra” blanca y brillante, que por cierto, abunda en la región de Banes. A los lados ha ido creciendo un asentamiento poblacional durante los años más recientes, hasta llegar a lo que un día, ya lejano en el tiempo comenzó a llamarse El Chorro de Maita denominación justificada a partir de tener su origen en el terreno de una antigua finca, perteneciente a una mujer conocida por “Maita”, y donde como capricho y regalo de la naturaleza, brotaba, y brota, un caudaloso manantial, unos años después convertido en base de una conductora que traslada el agua hasta otros sitios necesitados, algunos de ellos, bien lejanos por cierto.
En realidad, ni el manantial, ni la finca de Maita, ni incluso el privilegiado entorno, con una especie de balcón natural, debido a su altura, desde donde se domina visualmente una extensa panorámica de la cercana costa atlántica y sus alrededores, hasta el horizonte marino, constituyen causas ni efectos para avalar el verdadero impacto que significa visitar el lugar, al que acuden cada año miles de cubanos y personas provenientes de infinidad de países de todo el mundo, pues el sitio, hace tiempo está incluido en las principales cartas informativas de la industria turística cubana.
Aunque por esta zona laboraron los primeros investigadores arqueólogos allá por los años alrededor de mil novecientos treinta, las más fuertes investigaciones cobraron fuerza hacia 1975 en adelante, gracias a un prestigioso científico cubano ya fallecido, el Doctor José M. Guarch, quien, con un reducido grupo de colaboradores, incluyendo sus hijos y esposa, descubrió evidencias impresionantes, como para demostrar resueltamente, la altísima presencia aborigen en la zona.
Y tantos fueron sus hallazgos, que hasta un cementerio encontraron, con cerca de doscientos enterramientos, entre ellos un europoide, tan importante, para presentes y futuras investigaciones, que se decidió dejarlo todo en el sitio exacto del descubrimiento, como un Museo in Situ, completado con una edificación donde se atesoran y muestran, tal como se encontraron, tributos funerarios, objetos domésticos utilizados en faenas de pesca, caza, confección de alimentos, y hasta adornos confeccionados algunos de ellos con valiosos materiales, incluyendo oro.
Pero el Chorro de Maita, no es solamente un sitio para observar la muerte pasada, es más, su justa dimensión integral la alcanza solo con cruzar el blanco camino, frente al cementerio y museo. Allí, sencillamente late la vida.
Reproducida a escala natural, se encuentra una aldea taína con 38 esculturas humanas, y el logrado entorno de sus viviendas, como caneyes, sitios de labranza, cocinas, piezas, utensilios, bajareques, un “vara en tierra”, y hasta objetos de juego y recreación, completados con las vestimentas y los abalorios exactos que logran recrear el ambiente, de lo que pudo ser un día cualquiera, hace más de cinco siglos, para una familia de la etnia aruaca. El valor estriba en el hiper-realismo logrado por los artistas holguineros Argelio Cobiellas, padre e hijo, y Lauro Echavarría Osorio, pues las esculturas humanas detallan, incluso, hasta la deformación craneana, la perfilación del rostro y el rápido envejecimiento de aquel grupo humano que a los 45 años de edad ya era anciano.
Se trata del primer cementerio aborigen de agricultores ceramistas encontrado en Cuba, pero allí la transculturación es notoria. A la presencia de vasijas, adornos, fragmentos de latón y cascabeles españoles, se suman los enterramientos cristianos: extremidades extendidas, brazos cruzados a la altura del pecho, y cráneos que, en su mayoría, no se deformaron.
Chorro de Maíta debió ser, por tanto, un lugar de contacto con otras culturas.
A lo dicho se puede agregar la posibilidad de que también hubiera presencia de culturas mexicanas, y se sustenta en el hecho de encontrarse restos de lo que debió ser una princesa a juzgar por sus atributos: un collar confeccionado con coral rosado, cuarzo, perlas, doradas cuentas bicéfalas y una cabeza de ave tallada igualmente en oro a la que llamaban Inrirri en la mitología aruaca. En las inmediaciones del lugar también se rescató un medallón de cobre, propio de los primeros venezolanos, quienes usualmente lo llevaban a la altura de la rótula y de los hombros.
Todavía hoy, son muchos los enigmas por descifrar en Chorro de Maíta. Pero lo que no admite dudas, es que constituye uno de esos sitios entrañables de la semilla que germinaría en nuestra identidad definitiva, acrisolada por el encuentro en nuestras tierras de representantes de otras lejanas culturas.
Por razón de tal magnitud, no es para pensarlo dos veces cuando exista la posibilidad de recorrer estos cerca de 60 kilómetros que separan a la ciudad de Holguín del Chorro de Maita, en el municipio cubano de Banes, un sitio donde se venera la muerte y se enaltece la vida y la obra de aquellos primeros pobladores de la región, y de Cuba toda, como para sustentar con creces, la seriedad de una frase que complementa la información visual, a la entrada de la conocida playa de Guardalavaca, y la categórica expresión identificativa que se emite cotidianamente desde la Emisora Local, Radio Banes… “Desde la Capital Arqueológica de Cuba”…





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