
La Habana, Cuba.- En el añejo barrio habanero de Santos Suárez se levanta desde hace casi 80 años, una sui géneris capilla dedicada a la Patrona de Cuba. Su fachada, otrora tapizada con caracoles y conchas marinas, la hacían diferente y llamativa.
Cuentan los más viejos vecinos de la zona que la capilla situada en la calle San Benigno entre San Leonardo y Rodríguez fue construida gracias a un “milagro” concedido por la Virgen de la Caridad del Cobre a Lorenzo Romero Miñoso.
Albañil de profesión, Romero resbaló en una ocasión de unos andamios situados a gran altura y mientras caía rogó a la Virgen que lo salvara y en agradecimiento él le construiría una capilla.
Nadie puede afirmar si la Virgen lo escuchó o lo ayudó a su buena suerte, lo cierto es que el buen hombre salvó la vida y cumplió su promesa.
Para la construcción de la “Capillita de Caracoles”, los vecinos recolectaron durante meses, miles de caracoles y conchas que sirvieron para tapizar toda la fachada principal y el altar interior. En la fachada destaca una hermosa bandera cubana conformada también por conchas idénticas.
Romero vivió muchos años después de construir la capilla, disfrutó de una excelente salud y un envidiable buen humor. Cuentan que durante casi 50 años personificó al popular personaje de “la Macorina”, en las Charangas de Bejucal, vistiéndose de mujer y acompañando los desfiles del carnaval. Murió en 1968, a la edad de 88 años pero aún hoy se le recuerda como el hombre que construyó la capillita de caracoles.
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