El legado asiático en Cuba (+Fotos)

2017-11-20 23:32:30 / web@radiorebelde.icrt.cu / Teresa Valenzuela García

El legado asiático en Cuba

Los cubanos hablamos con agrado de la presencia china en Cuba y el legado dejado en nuestra cultura por las constantes migraciones de los asiáticos, chinos, indios, filipinos, coreanos, japoneses, cuyo reflejo más evidente está en el idioma español.

La corriente migratoria asiática más numerosa estuvo representada por los chinos, que arribaron a Cuba entre 1847 y 1953, con la llegada de cientos de sujetos hablantes de los tres conjuntos dialectales más importantes de la China meridional: jakka, min y yue.

Los jakka preservaron su lengua materna como lengua familiar y comunitaria, principalmente en La Habana. Eso propició una más rápida asimilación, ya que se mezclaron con la población cubana local, principalmente en las provincias de Matanzas y Santa Clara.

La huella de los chinos en Cuba también se hace tangible en recetas culinarias, la artesanía, el teatro y la ópera, así como en la música, con el extendido uso de la corneta china, en especial en la región oriental, donde su particular sonido anuncia el paso de una conga.

Es importante destacar la dificultad de los chinos en adaptarse a hablar el español, una lengua tan diferente a la suya y que, por regla general, no lograban dominar de manera precisa.

Los miles de asiáticos que arribaron procedentes de Filipinas, Taiwán y China, en líneas generales, nunca llegaron a expresarse correctamente en español y algunos casi podían prescindir del uso cotidiano de nuestra lengua.

Los descendientes de chinos nacidos en Cuba en núcleos familiares de esa procedencia eran bilingües, mientras que los nacidos en familias mestizas desconocían el chino o solo manejaban rudimentos de eseidioma.

El legado asiático en Cuba

Los hijos de matrimonios mestizos chino-cubanos de tercera generación, usualmente no sabían nada de chino, una situación que con el tiempo se a agudizó mucho más ya que ese idioma sólo es enseñado a los nacidos en núcleos familiares de esa procedencia, pues ya no existen escuelas chinas, ni se dan clases en las sociedades chinas que hoy subsisten.

En la actualidad, sólo se imparten cursos de chino en el Instituto Confucio que se encuentra cerca del Estadio Universitario, de la Universidad de La Habana.

No hubo ni un chino cubano desertor

El líder histórico de la Revolución Fidel Castro al escribir sobre la participación de ciudadanos chinos en la guerra de independencia de 1868 señaló : “La historia de Cuba es testigo de la firme convicción con que los chinos tenían arraigado el sentido de la libertad.

La participación heroica en nuestra guerra de independencia de muchos ciudadanos chinos que llegaron engañados a la colonia española en Cuba bajo la forma de contratos promovidos por Inglaterra, que entonces por razones mercantilistas y de competencia quería sustituir la esclavitud africana por la esclavitud china—señalaba-, se sumó a los elevados conceptos que teníamos de China los cubanos, que derramamos nuestra propia sangre desde 1868. Gonzalo de Quesada, amigo entrañable de Martí, lo afirmó en una breve y rotunda expresión: "No hubo un chino cubano desertor. No hubo un chino cubano traidor".

El legado asiático en Cuba

Huellas chinas en nuestra lengua nacional

Chino es el apodo que suele aplicarse a toda persona de color aceitunado más o menos claro, sobre todo si sus cabellos y ojos denuncian alguna ascendencia asiática, que no tiene que ser necesariamente china.

Los cubanos, habladores por excelencia, hicimos nuestra unas cuantas frases y expresiones que se han generado de manera natural y espontánea al calor de la convivencia con la emigración asiática.

Un ejemplo de ello es la frase: No creo en velorio chino=desconfianza; tener un chino detrás= tener mala suerte; no lo salva ni el médico chino= algo que es irremediable; ponérsela a alguien en China= crear una situación embarazosa; quedarse en China= no entender; tocarle a uno la china= sobrevenirle a alguien una desgracia, entre otras.

El término chino originalmente utilizado como gentilicio, en Cuba devino adjetivo calificativo de todo lo que estuviese liso, libre de pelo o de asperezas y así, tenemos un perro chino, un puerco chino, un terreno chino (libre de malezas, debido al fuego aplicado).

Por otra parte, chino es el apodo que suele aplicarse a toda persona de color aceitunado más o menos claro, sobre todo si sus cabellos y ojos denuncian alguna ascendencia asiática, que no tiene que ser necesariamente china.

El legado asiático en Cuba

También se utiliza la voz chino o china como vocativo familiar afectivo: Mi china, ven acá, por ejemplo.

Pero mucho más productivo es este vocablo como denominador de todo objeto cuya procedencia se asocia con China, como es el caso de frijolitos chinos, la china (enfermedad infecciosa de la piel conocida también como varicela), damas chinas, palitos chinos, charada china, salsa china, etc

Otro vocablo cuyo uso en el español de Cuba se debe a la presencia de chinos en nuestro país es chilampín, corrupción de Chin-Lam-Pim, mandarín de tercera clase que arribó a La Habana en 1874.Ese hombre era culto y refinado y causó muy buena impresión a las autoridades coloniales. Más tarde el significado de esa palabra varió al vincularse con la voz chulo, de donde surgió chulampín, que incluso se utiliza en la actualidad como el que explota o abusa del otro.

Pasaron varias generaciones desde la llegada de los primeros chinos a Cuba. La mayoría son ancianos y en la actualidad esa población ha decrecido a unos cuatrocientos en todo el país, pero la descendencia se ha multiplicado y hoy forman parte plena de la sociedad cubana contemporánea.

Fuentes consultadas: Ecured, sitio web de Radio Reloj y archivo de la periodista



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