
Puerto Padre, Las Tunas, Cuba.- Luego de la rotonda que abre paso a la Avenida Camilo Cienfuegos en la entrada de la ciudad en esa arteria de pendiente, en la parte más elevada salta a la vista hace ciento cuarenta y cinco años.
Las amarillas paredes del Fuerte de la Loma, construido por ingenieros españoles en mil ochocientos sesenta y nueve, para tratar de contener la insurrección de los mambises; Su estratégica ubicación permitía dominar las entradas y salidas de Puerto Padre, por tierra y mar.
Dotado de largas aspilleras por todas partes, pretendía ser inexpugnable; el historiador de la ciudad, Ernesto Carralero Boch, recordó que los colonialistas españoles se sentían seguro en el la fortaleza.
Durante la Guerra de los Diez Años, la mayor parte de la población de Puerto Padre, labraba la tierra , vigilada desde el Fuerte, pero la vida transcurría angustiosa para los defensores de la instalación, conocedores de la audacia de los mambises.
Ernesto Carralero, narró que la ciudad era entonces un poblado; la guerra de los Diez Años, le confirió más importancia a este acceso para desembarcar víveres y otros suministros con destino a Las Tunas.
En febrero de mil ochocientos sesenta y siete, en la madrugada del día catorce, las fuerzas del General Vicente García, escalaron el Fuerte con sogas construidas por ellos mismos y hace cincuenta y cinco años, fuerzas del IV Frente Oriental del Ejército Rebelde, dirigidas por el Comandante Delio Gómez Ochoa, expulsaban a las tropas batistianas del fuerte y liberaban Puerto Padre, esta vez definitivamente.
Carralero Boch enumeró que en noviembre de mil novecientos cincuenta y ocho, los esbirros de la dictadura de Fulgencio Batista, asesinaron en ese sitio a ocho personas, entre ellas una mujer, Alicia Serrano.
Al triunfo de la Revolución la instalación fue cuartel militar y más tarde local de reuniones de la Milicias Nacionales Revolucionarias; en febrero de mil novecientos ochenta y uno, el Fuerte fue declarado Monumento Nacional.
Desde este sitial histórico aledaño al parque Comandante Francisco Cabrera, se divisa la ciudad que es ahora de quienes aman y fundan, una de las reliquias históricas de obligada visita a la llegada a la villa azul de los molinos.

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