
Los "Totos", le apodan cariñosamente a esta pareja de padre e hijo que trabaja junta en el ómnibus de Holguín-Habana . Foto Aroldo García
Holguín, Cuba.- Muy poco de noticia tiene el hecho, por demás bien común, de que un padre, y su hijo, viajen juntos en un mismo ómnibus. Esas imágenes se repiten en cualquier sitio.
Bueno, muy poco de noticia tiene el hecho, si no existe un ingrediente adicional, tal como ocurre con los protagonistas de esta historia, dos veces cada semana, siempre a bordo del ómnibus Yutong interprovincial 1338, que cubre uno de los turnos de la noche, en la ruta Holguín- Habana.

“Creo que es una de las parejas más bonitas que puede trabajar en una empresa. La de un padre y su hijo en plena faena, es la escuela más cercana que hay. Mi hijo empezó aquí por el carro de personal, después fue llamado al servicio militar activo, y al cumplir ya entró conmigo, como chofer oficialmente”, aseguró Jorge Luís Serrano, padre.
La conversación se produce recién llegada la tripulación en viaje desde La Habana. Aún no son las siete de la mañana, de un amanecer fresco, propio de estos días finales del año, se les nota el lógico agotamiento resultado del largo viaje, conduciendo durante casi toda la noche, en un ejercicio que se repetirá dentro de apenas 72 horas. Sin embargo dedican tiempo para atender al periodista de Radio Rebelde.
Conversador y locuaz, Toto, es el corpulento padre de “los Toticos”… sí, porque su actual compañero de viaje ya es el segundo de sus hijos que llevan ese innegable privilegio.
Por cierto, si alguien pregunta en Holguín por un chofer de ómnibus llamado Jorge Luís Serrano, es difícil encontrarlo, pero si indaga por “Toto”, o mejor aún, “Los Totos”, todos los caminos le llevarán a Roma, digo, al ómnibus 1338, inconfundible vehículo dedicado a la ruta ya mencionada, siempre limpio, brillante, en perfecto estado técnico, y muy recientemente con un estímulo adicional, pues lleva una identificación en forma de gallardete que lo señala como uno de los pocos “Yutong” del servicio interprovincial, que acaba de completar un millón de kilómetros ya recorridos, con su intacto motor “de fábrica”. Sin duda alguna otro aval, para sus dos conductores fijos.
Otra característica de esta ejemplar y “sui géneris” pareja de choferes de ómnibus de ruta larga entre Holguín y La Habana es que sus dos viajes semanales lo realizan en el turno de la noche, tanto el de ida como el de regreso, de lo cual se infiere una dedicación especial , que incluye descansar lo suficiente antes de cada viaje, y estar al tanto de los mantenimientos y revisiones técnicas del ómnibus, que “siempre se realizan bajo nuestra tutela”, tal es su sentimiento de pertenencia.
“El día que vamos a salir de viaje descansamos desde el mediodía hasta las cuatro y media de la tarde. Es decir, que vamos a la carretera totalmente frescos, descansados, como si fuera de día. Es verdad que en la noche hay riesgos, animales sueltos en la vía, neblina, y sobre todo las “locuras” de quienes andan por ahí conduciendo vehículos sin atenerse a nada ni a nadie, pero no obstante lo dicho, preferimos la noche, se trabaja más fresco, y el vehículo sufre menos.
Recuerda que son más de mil seiscientos kilómetros en ida y vuelta cada vez. Mientras me hablaba miré a sus hombros y le pregunté el significado de las “rayitas amarillas” sobre el fondo negro de sus charreteras…” Cada una de ellas, significa cinco años en esta empresa de ómnibus nacionales sin tener accidentes de tránsito”. Una, dos, tres, cuatro, y cinco, conté, o sea, lleva más de veinticinco años con ese valioso record.
No es casual entonces que al conversar con Angelito, el menor de los Toticos, joven de rostro noble y sereno, me diga resuelto y bien seguro de lo que expresa:…” esta es la felicidad mayor de mi vida, tengo a mi líder, a mi guía, a mi ídolo como yo le digo, junto a mi todos los días “…”Con el he aprendido que los pasajeros y el ómnibus son nuestra razón de ser. Este siempre fue mi sueño, desde niño, y lo estoy realizando desde hace seis años, y no pienso defraudar jamás la confianza de mi padre”.
Así, Jorge Luís Serrano, o sencillamente “Toto” para sus amigos, que son miles por cierto, disfruta su doble profesión, chofer de la ruta Holguín, Habana, Holguín, y profesor de sus hijos, el que antes estuvo, y el que ahora lo acompaña, totalizando cuatro noches completas de cada semana, y más de tres mil seiscientos kilómetros a bordo del Yutong 1338 “millonario”.
Yo disfruto mi trabajo, y mucho más junto a mis hijos, me subraya “el viejo” antes de la despedida.
Bueno, pensándolo mejor, luego de esta valiosa experiencia, no siempre un padre y un hijo viajando en un mismo ómnibus es un hecho que pasa inadvertido.
La vida y la historia de “los Totos” de Holguín, aquí lo deja demostrado.

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