
La Habana, Cuba.- Entre los muchos barrios o repartos que conforman el municipio capitalino de Boyeros se encuentra el Reparto Fontanar, ubicado en el cruce de la Avenida de Rancho Boyeros y la avenida Wajay. Naturaleza y urbanización conviven de forma armónica en este barrio que como decimos lo cubanos está en la “media rueda” con sus 54 años de creado.
El nombre del reparto proviene del latín Fontana que significa fuente de agua, algo muy ligado a esta área que cuenta con una abundante zona de aguas subterráneas.
Los orígenes de Fontanar se remontan a la década del 50, del pasado siglo, en terrenos de la entonces Finca San José o Retiro de Vento. Dichos terrenos fueron comprados por una empresa constructora que se dedicaba a ofrecer facilidades para la fabricación de viviendas.
En un inicio se construyeron 10 viviendas y se vendieron parcelas para la construcción de otras muchas basadas todas en 4 modelos que se repetían por todo el reparto que comenzó a ser preferido por la clase media que elegía disfrutar de un clima fresco, seco y sano.
La privacidad de que disfrutaban las casas era otra de las ventajas del naciente barrio que ofrecía además, acueducto propio, áreas verdes envidiables y total seguridad garantizada por una garita que custodiaba la entrada del reparto impidiendo la entrada a los extraños.
Fontanar, floreció deprisa, contaba con su propio periódico llamado “Fontanito” utilizado para promocionar el barrio. Tenía, además, su Centro Comercial, Club Recreativo, farmacia, barbería, gabinete dental y correo.
Luego del triunfo de la Revolución, el 1ro. de enero de 1959, muchos propietarios de casas en el reparto emigraron a Estados Unidos. En su lugar ocuparon las viviendas profesores universitarios y otros profesionales. Fontanar dejaba de ser un barrio aislado y elitista para abrir sus puertas a todo el pueblo.
En esa etapa comenzó también la construcción de edificios de apartamentos para dar solución a muchos problemas de viviendas. El antiguo Club recreativo pasó a ser el Complejo Recreativo Fontanar con acceso a todas sus áreas.
Se construyeron consultorios del médico de la familia, un centro telefónico, escuelas primaria y secundaria, bodegas, agro mercados, etc.
La cara exterior de Fontanar cambió para bien pero sigue intacto el sentido de pertenencia que tienen los habitantes del reparto los “Fontanareños” como ellos se llaman con orgullo. Siguen los árboles adornando las aceras, los jardines impecables y la tranquilidad de un barrio que lleva con donaire sus más de 50 años.
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