Tarde lluviosa de marzo y Janio Núñez Leal abre las puertas de su apartamento para conceder una entrevista. Antes de que se encienda la
grabadora, prepara un café con galletas para agasajar a la periodista. Segundos después de la merienda, con voz histriónica, Janio narra cómo descubrió su lugar en la plástica cubana. Esta es la historia de un Maestro Tabaquero que se convirtió en Escultor del Tabaco.
Cuéntame de tus inicios.
Desde niño manipulaba la hoja del tabaco porque mi abuelo era torcedor y mi abuela, despalilladora. Luego de terminar mis estudios profesionales, sentí el deseo de incursionar seriamente en ese mundo. Comencé a trabajar en una fábrica de tabaco y el deseo de superación me obligó a experimentar con los torcidos hasta hacerme Maestro Tabaquero. Comencé a hacer tabaco de diferente calibre: con dos puntas o los trenzas… Eso me dio la destreza para hacer esculturas después.
¿Cuál fue la fuente de inspiración primaria para torcer las esculturas?
Pasado un tiempo integré el primer Grupo de Torcedores del Turismo. En Varadero compartí con los tabaqueros estrellas del país. Esa fue una buena oportunidad en mi carrera porque comencé a pensar de qué manera se podía hacer una forma humana con la hoja del tabaco. Eran los primeros meses del año 1994 y así nació una primera pieza: la c
abeza del indio Cohíba. Ver la materialización de ese sueño, me hizo comprender que no sólo se podía hacer el tabaco figurado, sino que había cosas más allá. Ese fue el punto de partida.
¿Cómo lograste tu primera gran obra?
La cabeza del indio Cohíba dio inicio a una colección que hablaba de la cultura indígena para con el tabaco, bajo el título de “El Tabaco y sus Orígenes”. A eso le sucedió otra secuencia sobre quienes lo cosechaban, lo torcían y lo vendían, hasta llegar a la serie de “Famosos Fumadores” que comenzó en el año 1999 con la escultura de Winston Churchill a tamaño real.
Tengo entendido que la serie de “Famosos Fumadores” tiene esculturas de personalidades del mundo del arte como el cubano Compay Segundo y estadounidenses como Arnold Schwarzenegger y Jack Nicholson, sin embargo, ¿qué significado tiene la obra de Churchill en tu vida como artista?
La pieza de Winston Churchill llegó en un momento muy particular. Las mayores revistas del mundo del tabaco a nivel internacional lo habían nombrado Hombre del Habano, a pesar de que ya no vivía. En cuanto se conoció esa noticia, comencé a hacer la pieza para presentarla en el Segundo Festival del Habano. Cuando el grupo de observadores internacionales la vio, se sorprendió mucho. Días después, más de ochenta países divulgaban la exis
tencia de una escultura de tabaco inspirada en la imagen de este político inglés.
Han pasado ya quince años desde aquel acontecimiento, por lo que puede decirse que te encuentras ahora en una etapa de madurez artística, ¿cómo es tu proceso creativo?
Hace pocos años, no hubiera sabido contestar una pregunta como esta. Pienso que el secreto está en la meditación antes de hacer una obra. Veo cosas que me inspiran, pero no comienzo a crear hasta asegurarme de lo que va a ocurrir desde el principio hasta el final. No hago bocetos porque no sé hacerlos. Con sólo varias hojas ante mí, y sin empezar, sé cómo terminará la pieza. En mi mente la visualizo desde varios ángulos: por abajo, por arriba o girando, como en un programa computarizado de tercera dimensión. Adoro trabajarla; pero también se trata de disfrutarla.
¿Cuba ha sido el único espacio donde se han expuesto tus esculturas?

En el año 1998, Londres fue sede de un evento dedicado a la agricultura y ahí estuvo presente la colección dedicada a los vegueros. Las esculturas de tabaco también se han expuesto en el Museo del Chocolate de Bélgica, en varias Casa del Habano en Amberes, en España y en Francia. En los Estados Unidos, muchas piezas se encuentran en casas de famosos fumadores. China y Venezuela también cuentan con varias obras de mi autoría.
¿En qué te encuentras trabajando actualmente?
Estoy dando los primeros pasos para el montaje de una primera Galería-Estudio en Cuba para enseñar la técnica del trabajo con las esculturas de tabaco a las nuevas generaciones y exponer las obras de manera permanente. Ansío que esa galería sea de referencia nacional e internacional para todas aquellas personas admiradoras de este arte.
¿Cómo te sientes al ser reconocido con el título de Escultor del Tabaco?
Yo considero artista a quien sea capaz de hacer cualquier forma con las hojas de tabaco, desde los torcedores anónimos de las fábricas hasta quienes van más allá y descubren las potencialidades de esa hoja para generar figuras artesanales o escultóricas, porque el mundo del tabaco también es arte. El título de Escultor del Tabaco no me lo puse yo; pero si me tocó, lo asumo con orgullo.
Fotos: Yanela Soler Mas y Cortesía del Entrevistado
Web premiada con el Premio Internacional OX 2016