
Visto desde un lugar conocido como Sitio del Infierno, se puede apreciar en la distancia la cima de tres elevaciones que al unirse hacen la figura de Martí de cara al sol.
A la naturaleza en Pinar del Río no le bastó la concesión de las tierras para el cultivo del mejor tabaco del mundo ni la variedad de especies endémicas refugiadas en la Cordillera de Guaniguanico, tampoco la belleza exótica del Valle de Viñales. Ella quiso perpetuar en la geografía de esta provincia la figura de uno de los mejores hijos de Cuba.
En la distancia, la cima de tres mogotes forma caprichosamente la silueta del Apóstol, de cara al Sol. La única estampa de este tipo en el país, conocida como el Martí yacente, reposa en la catedral natural de Cuba.
Según el historiador del municipio de Viñales, Ricardo Álvarez, para mayor coincidencia es posible apreciar a la izquierda de la formación una palma real, solitaria, símbolo de Cuba, y a la derecha un pino, símbolo de Pinar del Río.
Los vueltabajeros tenemos el privilegio de ver desde diferentes localizaciones el Martí yacente, barrera al acceso entre el Valle de Viñales y el Valle de San Vicente, que bordea lo que se conoce como Laguna de Piedra.
Su posición, de cara al Sol, resalta como otra de las particularidades de la imagen debido al deseo expresado por el Apóstol en uno de sus Versos Sencillos, cuando escribió “Yo soy bueno, y como bueno, moriré de cara al sol”.
Descubierto por el profesor de Botánica Onaney Muñiz, en los años 70 cuando no existía carretera en el sitio del Infierno, nombre con el que se denomina el lugar, el académico reparó en el área y comentó con sus alumnos la similitud entre las montañas y el contorno del rostro de José Martí.
Pero los mogotes no resguardan solos el legado de Martí, pues “en el sitio del Infierno existe un parador que se ha convertido en un mirador natural gracias a la iniciativa de la Sociedad Cultural José Martí aquí en Viñales y a partir de esto se han hecho las acampadas de los pioneros, entre otras actividades”, explicó Ricardo Álvarez.
Como otro homenaje al autor de la “La edad de oro”, pero desde la naturaleza humana, el Martí yacente tiene en Viñales tres puntos fundamentales donde los pinareños plantaron bosques martianos, con muchas de las especies de árboles descritas por José Martí en su diario De Cabo Haitiano a Dos Ríos.
El Memorial de los Malagones, el jardín de las flores de las hermanas Carmen y Caridad en el propio pueblo, y el proyecto La Camorra desde la Casa de actividades Alas de colibrí, acogen las variedades de esta iniciativa.
Rodeado de mogotes, y formado por tres de ellos, Martí yace de cara al sol en el Valle de Viñales en Pinar del Río, donde la naturaleza fue bendecida por sus paisajes, su tabaco y el rostro de un hombre inmortal. (En colaboración con Ana Laura Olivera González, estudiante de Periodismo)
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