La calle Obispo, una de las más populares de La Habana (+Fotos y video)

2017-12-09 07:20:48 / web@radiorebelde.icrt.cu / Teresa Valenzuela García

El concurrido boulevard de la calle Obispo, en La Habana Vieja. Foto: Tony Hernández

La calle Obispo fue concebida de manera muy estrecha para resguardarse del sol, con su trazado en damero a partir de una plaza mayor, propia de las ciudades hispanoamericanas.

La importante arteria tuvo su origen en el siglo XVI, en una fecha próxima a la fundación de la villa de San Cristóbal, es decir, en los alrededores de 1519.

Calle Obispo

Ubicada al sur de la Plaza de Armas y a un costado del Palacio de los Capitanes Generales, ampara desde las riberas de la bahía hasta la calle de Monserrate.

Es atravesada por las calles Baratillo, Oficios, Mercaderes, San Ignacio, Cuba, Aguiar, Habana, Compostela, Aguacate, Villegas y Bernaza que propician un ir y venir de personas que por momentos aumenta el número de las que transitan.

A lo largo de su existencia varias fueron las denominaciones que ha tenido esta calle. Sus nombres (47), al igual que el de otras importantes arterias habaneras, nacieron del ingenio popular. Ejemplo de eso es lo anterior: se afirma que se llamó San Juan porque conducía a la iglesia de San Juan de Letrán del Consulado, pues al comienzo de la calle se instaló en 1794 el Obispo; resultó pionera del alumbrado público.

Durante el gobierno del capitán general Leopoldo O’Donnell, el propio director de la Compañía Española de Gas, Antonio Juan Parejo, prometió al Ayuntamiento iluminar toda la ciudad intramuros con igual número de luces, en todas las calles, a las que tienen las de Obispo y O'Reilly. Del Obispo, porque en ella vivieron en épocas diversas los obispos Fray Jerónimo de Lara y Pedro Agustín Morell de Santa Cruz.

Calle Obispo 1905

En 1897 se identificó como Weyler, pero en 1898 el pueblo habanero destruyó las tarjas que reflejaban ese nombre

En 1905 recibió el nombre de Pi Margall, en homenaje al defensor entusiasta y constante de los derechos y libertades de Cuba en España.

En 1936, al devolvérseles los nombres originales a las calles de la ciudad, volvió a identificarse como Obispo.


Curiosidad es también que en esa arteria, hasta el derribo de las murallas, iniciado el 8 de agosto de 1863, existió una puerta de entrada a la ciudad desde los barrios de extramuros. Sus primeras edificaciones fueron bohíos de yaguas y guano, como todas las que formaron el primitivo núcleo urbano de la naciente villa, las cuales serían sustituidas con posterioridad por casas de rafas y tapias, cubiertas de tejas.

Después se levantaron monumentales edificios públicos que transformaron sustancialmente sus estructuras.

Calle Obispo antes

Esta calle (ahora sólo peatonal) cumplió una función comercial, estableciéndose en ella casas de modas y dulcerías, los más animados cafés y algunas boticas. Se le agregaron poco a poco otros servicios. Era muy transitada de día por desembocar en la Plaza de Armas y Casa de Gobierno. Los paseos nocturnos hacia la Plaza donde se daban retretas, hacían confluir allí al público a pie, en quitrines y volantas.

Un testimonio elocuente del protagonismo conquistando por esta singular vía lo ofrece el viajero norteamericano Samuel Hazard, quien en su conocida obra “Cuba a pluma y lápiz”, editada en Nueva York en 1871, escribe:“Llegamos a la calle Obispo. Ved el cuadro de vida y movimiento que se ofrece. Ésta es una de las calles más animadas de la ciudad, donde se hallan los establecimientos más atrayentes, en toda su extensión, hasta fuera de las murallas de la ciudad, de la que se sale por la Puerta de Monserrate; el otro extremo de la calle está en el muelle de Caballería, en la bahía. Jamás se cansa uno de recorrer esta calle”: una expresión generosa de quien disfrutaba el ir y venir por la calle Obispo.

Biblioteca Pública Rubén Martínez Villena

Edificio Horter 115. Terminado en 1917, tuvo como propósito inicial albergar comercios y oficinas. La fachada utiliza elementos arquitectónicos coloniales con el fin de armonizar con el complejo de edificios de la Plaza de Armas. Presenta un amplio portal con arcadas, revestido de piedra, y balconaduras de hierro corridas. Allí radicó la embajada de Estados Unidos hasta su traslado a su sede actual. Hoy lo ocupan la Biblioteca Pública Rubén Martínez Villena y el Museo de Ciencias Naturales Felipe Poey. Obispo e/ Oficios y Baratillo.

Banco Nacional de Cuba. En 1901 el North American Trust Company pasó a operar como Banco Nacional, vinculado a los gobernantes pronorteamericanos y a sus negocios en la Isla. En 1907 ocupó un nuevo edificio en la esquina de Obispo y Cuba, en cuya fachada, de códigos clásicos resaltan el pórtico compuesto por una columnata corintia y el frontón, que jerarquizan la entrada principal. Fue ampliado y concluido en 1919. Su imagen de lujo y solidez resultó inútil en el crack bancario de 1920. Actualmente radica en el inmueble el Ministerio de Finanzas y Precios, Obispo esq. a Cuba, La Habana Vieja.

Museo Numismático de La Habana

Situado en la Calle Obispo No. 305 entre Aguiar y Obrapía, la nueva sede del Museo Numismático, fue otrora la del Banco Mendoza, uno de los primeros en formar el Distrito Bancario de (Calle O'Reilly|O'Reilly a Amargura) y de (Calle Mercaderes a Compostela) el cual centralizó las transacciones financieras más importantes del país. Mendoza y Compañía fungían como exportadores de azúcar, de valores y de sacos y envases de azúcar, así como la compra y venta de bienes inmuebles, para la fundación de nuevos repartos.

Ofrece al visitante ávido de admirar sus valores (estimados en más de 3 millones de dólares) salas con exposiciones permanentes, dedicadas a la Medallística y al Circulante Monetario, así como una Biblioteca y un Centro de Documentación que contienen volúmenes especializados de referencia al tema numismático.

El edificio es una obra museable en sí misma, donde se aprecian los rasgos de la tipología bancaria y los valores arquitectónicos de este maravilloso ejemplo del patrimonio de la entonces Habana moderna.

Casa del Capitán General Laureano De Torres-Ayala (Obispo121-Mercaderes 107). Vivienda de dos plantas, techo de tejas y torre-mirador. A pesar de contar con numerosas transformaciones en sus espacios interiores, que incluyen la carpintería exterior de la planta baja, en estilo Art Nouveau, conserva aún características de la construcción original que permiten ubicarla como un exponente destacable dentro de las edificaciones domésticas del siglo XVII, entre ellas su balcón corrido, que abarca el ángulo entre las dos calles, cerrado por balaustres de madera torneada.

Durante la restauración de sus fachadas aparecieron pinturas en los muros de la planta alta por la Calle Mercaderes, que fueron rescatadas y hoy forman parte del atractivo de esta edificación.

Museo Nacional de Historia Natural

Museo Nacional de Historia Natural. En julio de 1999 reabrió sus puertas, en su nueva sede, Obispo, No. 61. Esquina a Oficios en la Plaza de Armas.

La Moderna Poesía

La Moderna Poesía. En el ámbito del crecimiento económico de aquella calle vino a sumarse, aproximadamente en 1890, el establecimiento en un amplio local, que entonces comprendía los números 133 y 135, de la imprenta y librería La Moderna Poesía. En 1910 el próspero empresario obtuvo un notable éxito al establecer el único taller en el país, capaz de realizar grabados en acero, que se dedicó a la fabricación de sellos de correos.

Tuvo el privilegio de estar entre las mejores calles adoquinadas de la ciudad, no siendo precisamente éste un rasgo que distinguiera la trama urbana de la vieja urbe. El gobernador general Miguel de Tacón apuntaba en 1834 que «el estado de las calles de la capital era lamentable por donde quiera que se considerase»; sin embargo, años después, al referirse a Obispo, el historiador Jacobo de la Pezuela dice: "A pesar de su estrechez en algunos espacios, es una de las mejores calles de la capital de la isla, y muy semejante a la calle O’Reilly en su buen empedrado, movimiento y gran número de los mejores establecimientos de comercio".

A pesar de su excepcional significación, en 1860 se encomendó por las autoridades coloniales el estudio de un proyecto para el ensanche de las calles de Obispo y O’Reilly, dada la necesidad de contar con una avenida expedita que conectara al puerto con la ciudad extramuros, o la unión de ambas vías para formar una sola calle. Afortunadamente, este proyecto, que puso en peligro la existencia de tan significativa arteria, no se llevó a ejecución.

Calle O Reilly, postal antigua

Francisco González del Valle en su libro La Habana en 1841, en el que hace notar: «Las otras calles principales de entonces eran las de Obispo y O’Reilly, en las que estaban los más importantes establecimientos comerciales, como casas de modas francesas, confiterías y dulcerías, los más concurridos cafés y billares y algunas boticas, y eran además muy transitadas de día por desembocar ambas en la Plaza de Armas y Casa de Gobierno.

Los paseos nocturnos hacia la Plaza donde algunas veces daban retretas, hacían afluir al público a pie en quitrines y volantas, lo que ha transformó en una calle dotada de lugares altamente frecuentados.

El 3 de enero de ese mismo año, se inauguró en Obispo el primer estudio fotográfico de Cuba y de Iberoamérica, propiedad del norteamericano George W. Hasley, en la entonces casa marcada con el número 26, entre Cuba y Aguiar (hoy 257).

Entre los ilustres vecinos de la calle Obispo estuvo el filósofo y presbítero Félix Varela, quien vivió en la casa marcada antiguamente con el número 91, hoy 462, en la cuadra comprendida entre las calles de Villegas y Aguacate. También nació y vivió parte de su niñez en Obispo el líder estudiantil y comunista Julio Antonio Mella. Afirma la ensayista y profesora universitaria Ana Cairo —en su libro Mella: 100 años— que éste nació el 25 de marzo de 1903, a las 10 de la mañana, en el domicilio de su madre, la señora Cecilia McPartland, en Obispo no. 67 (inmueble marcado hoy con los números 311 y 313), esquina a la calle Habana.

Hotel Ambos Mundos

Otra gran personalidad vinculada con esta calle fue el Premio Nobel de Literatura en 1954, Ernest Hemingway. Durante los años 30, el escritor norteamericano se hospedó en el Hotel Ambos Mundos, elegante edificio de arquitectura ecléctica edificado a finales de la década del 20 en el encuentro de las calles Obispo y Mercaderes.

Para los habaneros, la calle Obispo ofrece la posibilidad de dar un hermoso paseo lleno de misterios y novedades que sólo al andar se descubren.

Fuentes consultades; Ecu Red, artículos de la época.

Disfrute de un paseo por la calle Obispo:



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