La capital cubana y su nombre

2010.05.10 - 11:59:45 / web@radiorebelde.icrt.cu / Lucía Sanz Araujo

Amelia María de la Caridad Peláez y del CasalLa Habana, Cuba.- Pintora por excelencia, a Amelia María de la Caridad Peláez y del Casal, nacida el 5 de enero de 1896 en Yaguajay, antigua provincia de Las Villas, nada humano le fue ajeno, de ahí que también incursionara en un campo considerado por muchos como menor: la  cerámica.

Se sabe que en 1950, la artista fue invitada por el Doctor Juan Miguel Rodríguez de la Cruz a decorar cerámicas en el taller que este poseía en las afueras de La Habana, exactamente en Santiago de las Vegas. Hablando en buen cubano, Doña Amelia le tomó el gusto a esta disciplina y es por ello que cinco años después instala su propio taller.

Los motivos de su cerámica no son distintos a los de su pintura. En ambos percibimos su afán de contemporaneidad, renovación y cambio. Así, utiliza colores primarios. Ritmo, movimiento, simplicidad en los elementos. La línea negra a manera del emplomado de un vitral, o ¿remedando las rejas coloniales que tanto le gustaban? resulta uno de los recursos formales a los que acude en sus pinturas y sus murales.

A propósito de su predilección el especialista Alejandro G. Alonso diría en su libro Amelia Peláez, realizado por ediciones Boloña, de la Oficina del Historiador:

"Amelia, estoy convencido, asumió la cerámica como parte inseparable de su profesión, como persona decidida a expresarse plenamente. Fue disciplina que creció paralelamente al oficio de pintora, nutriéndose de sus ganancias y recursos; pero recorrida como campo fecundo para la experimentación y vehículo de proyectos inéditos".

Mural de Amelia Pelaez en el Hotel Habana LibreVale decir que su relación con la cerámica se mantiene hasta 1962. En el período comprendido hasta 1958 recibe encargos para realizar varios murales, uno de los cuales maravilla a cubanos y extranjeros desde hace ya cinco décadas, y es, sin temor a equivocaciones, un signo distintivo de una de las instalaciones turísticas insignia en la mayor isla del Caribe: el Hotel Habana Libre.

Frutas azules

Una mañana de 1957, o ¿una tarde? ¡Quién sabe! Doña Amelia recibió una llamada telefónica y con ella un encargo bien especial: realizar un mural que cubriera la fachada del Hotel Habana Hilton, que a la sazón se construía en la capital de todos los cubanos.

Ni corta ni perezosa, la Peláez puso manos a la obra y concibió varios bocetos. A la postre, sería seleccionado el nombrado Las frutas cubanas, obra de 69 metros de largo por 10 de alto, conformada por seis millones 700 mil pequeñas piedras o teselas - se denomina así a cada una de las piezas con que se forma un mosaico- de pasta de vidrio que combinan ocho tonos de azul, además del blanco, negro y gris, proveniente de una manufactura de Murano, Italia.

Se trata de un monumental trabajo que se ha catalogado por los especialistas como pieza que resume las experiencias de la autora, una obra consumada que pone de manifiesto el dominio de la artista en franco dominio de sus capacidades y un hecho representativo de lo cubano durante la década del 50.

Vale señalar que Las frutas cubanas fue una versión del proyecto concebido por su autora, pues Amelia se limitó a escoger los colores y calidades del material que se emplearía según catálogo.

Sin embargo, testimonios directos reflejan su conformidad con la introducción de alguna modificación - como el color dorado que se sumó al negro, los azules y el blanco- que de acuerdo con su criterio, ayudó a balancear la gama empleada.

Lamentablemente, debido a errores al fijar el mural contra la superficie de concreto provocaron desprendimientos parciales que motivaron su remoción total.

Para nadie resulta secreto que en la década del 60 el país atravesaba problemas económicos que postergaron hasta fines de los noventa - unos autores señalan que en 1997, otros que en 1998, su restitución para devolverlo a su emplazamiento original.

Hotel Habana LibreEn esta oportunidad, esta vez ejecutada en México, la obra volvió a su lugar de honor.  Esta segunda versión se interpretó - bajo la supervisión de un grupo de expertos- las indicaciones conservadas en el proyecto que guarda el Consejo de Patrimonio Cultural de Cuba.

Algo sobre el Hotel Habana Libre

Inaugurado el 19 de marzo de 1958, el rascacielos del actual Hotel Habana Libre Trip, originalmente Hotel Habana Hilton, posee una torre de 27 pisos, y se halla emplazado sobre una ligera elevación natural del terreno, a más de 150 metros sobre el nivel del mar. Está compuesto por un basamento, que ocupa la totalidad de la manzana, y un bloque vertical apoyado sobre el mismo.

Este edificio del Hotel Habana Milton fue construido por la Caja del Retiro Gastronómico con la cooperación financiera del BANDES y el Banco Cubano de Comercio Exterior. Sus arquitectos fueron Nicolás Arroyo y Gabriela Menéndez.

Al triunfo de la Revolución, en 1959, fue sede temporal del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, y el 16 de junio de 1960 fue rebautizado como Habana Libre.



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