¿Lechón asado con el hocico frío?

2014.05.15 - 11:36:54 / web@radiorebelde.icrt.cu / Aroldo García Fombellida

Puerco asado. Foto: Aroldo García

Holguín, Cuba.- De entre los elementos, detalles, o ingredientes que forman la identidad de quienes nacimos en alguno de los sitios localizados entre la Punta de Maisí, y el Cabo de San Antonio, en su inmenso abanico de razones, hay uno que trasciende, y por mucho, hasta a las mismísimas fronteras geográficas, y está refrendado por criterios, bien cercanos a la unanimidad.

A una fiesta, una buena fiesta cubana, no le puede faltar una imprescindible carta de presentación, que le otorga, incluso, hasta una distinción especial, alrededor de la cual, gira todo lo demás.

No hay que pensar mucho para saber que se trata del lechón asado. Confeccionados de mil y una maneras, en las cuales influyen regiones y gustos, existe un par de formas básicas de confección.

Pueden aparecer asados en púa, principalmente si la fiesta es en la zona oriental, u organizada por los oriundos de esa parte del país, y puede ser también asado “al horno”, utilizando, desde sofisticados equipos, hasta un simple tanque, “de 55 galones” preparado casi rudimentariamente; el resultado no varía si se respeta y logra un elemento definitorio.

Quien asuma esa “misión” tiene que saberlo hacer.

Precisamente, a uno de esos “máster” en la cuestión me lo encontré hace pocas horas en plena faena, allá por las impresionantes montañas de la Sierra Cristal, en el poblado campesino de Calabazas de Sagua, donde este fin de semana se celebraba una inmensa fiesta, tan inmensa como las razones que la motivaron.

Uniendo las cercanas motivaciones del Día del Campesino Cubano, y el cercano aniversario del noble programa fielmente denominado “de atención al Plan Turquino” en este humilde poblado se entregaron 35 obras nuevas de total beneficio social.

Alegría colectiva, por tanto, y que monte adentro, es como decir “prepárense para la fiesta”.

Pero Onel Cutiño, que… “así me llamo, para servirle a usted”… no se “atortojó” ante la amenaza de venir “a bailar en casa del trompo”, pues como es de imaginar, por allí se aprende a asar un puerco desde la niñez.

Cuando lo llamaron de la cooperativa a la cual pertenece, para entregarle aquel enorme ejemplar mamífero “vivito y coleando” , como el mismo me dijo literalmente: “de 191 en bruto compay”, solo le agregaron el encargo de tenerlo listo para el plato, en el momento que comenzara la fiesta, antes del mediodía.

“A la una de la madrugada ya lo tenía listo y puesto en la púa, recostada en ese árbol para que dejara toda la humedad que pudiera quedarle, a las cinco en punto ya lo puse aquí con la candela suficiente” … Así Onel me va “televisando con la palabra”, como decimos en Radio Rebelde, los pasos anteriores a este encuentro, que se produce poco antes de las ocho de la mañana, cuando ya “el bicho” comienza a dorarse, y de paso, inundar el ambiente con ese embriagador olor, que cualquier cubano guarda en su memoria, y que le hace dar un salto al más sobrio de los estómagos.

Como el “burro que tocó la flauta”, o sea, por casualidad” se me ocurre hacerle una pregunta, cuando me dice que aún le faltan dos horas y media de fuego. Fue como un resorte o golpe bajo a su “dignidad profesional”

…Y quedará bueno, quiero decir, bien asado?.

Ah compay, qué pasa?... tiene que quedar bueno, yo no soy de esos “pamplinosos” que dicen “yo sé”…”yo se lo demuestro dentro de dos horas y media”.

Pero con esa exactitud de tiempo incluso?

“Mire, la vista me lo va diciendo, y esa no falla, eso se conoce”.

Para seguirlo “pinchando” le digo entonces:

Es verdad que cuando el hocico está frio es la indicación de que ya está asado?

“Eso fue un cuento que inventó mi bisabuelo”, me responde con tanta rapidez, como si hubiera esperado mi pregunta.

“Había un montón de gente “de moscones” esperando para “pegar la gorra”, y mi bisabuelo les decía: tóquenle el hocico, hasta que no esté frio, el puerco no está bien asado todavía”.

“Aquello era como el cuento de la buena pipa, para nunca acabar, porque sencillamente el hocico nunca está frio compay. Entonces los “moscones “se cansaron de tocar el hocico a cada rato, y de esperar y esperar, y decidieron irse hasta otra ocasión”…

“Esa receta anti moscones se aplica hasta hoy mismo, aunque a decir verdad, lo que más quiere un campesino cuando asa un puerco, es que todo el que pasa, familia, vecino, o simple transeúnte, lo disfrute con igual derecho, y conste, aunque sea un “bichito” chiquitico, siempre nos arreglamos”.

“Eso no es cuento contado, eso es así, pregunte, pregunte por aquí”. En este punto de la conversación con Onel me tengo que despedir, pues debo cumplir una agenda reporteril, pero antes, me hace jurarle un compromiso:

“Tiene que estar aquí cuando baje el puerco compay, para que usted mismo escoja la parte que se va a comer, y compruebe como quedó”.

Le digo que es un riesgo que contrae, pues si queda mal se van a enterar millones de oyentes de Radio Rebelde, a lo cual me espeta resueltamente:

“Ah compay, jamás en mi vida Onel Cutiño ha quedado mal, ni ha incumplido, por difícil que haya sido la encomienda… Mire como está Calabazas hoy, aquí cada uno ha tenido una misión, y se ha cumplido, la mía también, eso está hecho compay”

Ven acá Onel, tú que eres “nacido y criado aquí”, es una sola “Calabaza de Sagua”, o son “Calabazas de Sagua” ?.

“Ah compay, lo veo flojo, usted tiene que comerse un buen plato de este puerco pa que le aclare la mente… mire, este es un solo puerco, pero cuando usted mira para cualquier parte hoy ve que hay unos cuantos …eso es lo mismo, parece una sola calabaza, pero cuando usted mira bien dondequiera aparecen más y más, por eso esto es Calabazas de Sagua,… y no se me vaya muy lejos, que con el tiempo que llevamos conversando ya falta una horita compay.

Y me despido de Onel Cutiño, sin duda alguna un Máster en asar puercos, asarlos bien, no importa el tamaño, aún sea ste ejemplar de “191 en bruto” del cual, por cierto, juro que esta vez tuve que conformarme con el olor.

A la hora que según la cuenta de Onel Cutiño, estaría listo el enorme ejemplar totalmente asado para la fiesta, ya andábamos rumbo a Sagua de Tánamo.

Puerco asado. Foto: Aroldo García

Puerco asado. Foto: Aroldo García

Onel Cutiño. Foto: Aroldo García

Puerco Asado. Foto: Aroldo García



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