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Lo de Moa es cosa seria... sí señor
2011.12.12 - 09:13:15 / web@radiorebelde.icrt.cu / Aroldo García Fombellida

Por más de una razón, parcialidad en informaciones, y falta de específico y sistemático tratamiento divulgativo entre ellas, son miles, y hasta millones quizás, las personas que al mencionarse el nombre de Moa, asocian solamente el tizne perenne, la tierra roja abigarrada hasta en la piel de la gente y el níquel… siempre el níquel.
A esa “verdad relativa”, lamentablemente tan generalizada, habría que agregarle unos cuantos ingredientes, para poder alcanzar una certeza más apegada a lo “real maravilloso” de lo que es actualmente ese pedazo de Cuba, llamado Moa, impresionante y bello, y que en resumen, se sintetizan de manera clara, directa y precisa, en una frase que le escuché decir un día reciente a un Moense : “alguien que nazca en Moa, no tiene que salir de aquí, ni siquiera a nacer, para convertirse en eminente profesional, con todos los requerimientos que poseen las más importantes ciudades cubanas”.
Para empezar, desde la semilla misma, digamos que esa ciudad niquelífera actual, y su entorno total, ocupa un destacado sitio de nuestra historia, y no solo por la riqueza de su suelo, la belleza de su vegetación, por cierto, mucha de ella totalmente virgen, sus caudalosos ríos o el impetuoso desarrollo industrial que alcanza en la actualidad.
La ubicación geográfica de Moa situada entre importantes polos de la cultura indocubana como son: Baracoa, Mayarí y Banes, llevó a las conclusiones de que los asentamientos de aborígenes aruacos estaban allí mucho antes de la llegada de los españoles a esta región, y que, incluso, ya ostentaba la denominación de Moa, que en lengua aruaca quiere decir… "Agua aquí". Quizás la génesis de esta denominación está en la extensa riqueza hidrográfica de la zona integrada por el río Moa que drena una superficie cercana a 250 kilómetros cuadrados en sus casi 50 kilómetros de trazado. Entre otros afluentes y ríos moenses se destacan el Cabaña, los Lirios, Jiguaní, Jaguaní, el Quesigua, y el Cayo Guam. De manera particularmente conocido está el Arroyo María, que atraviesa la ciudad de Moa en su recorrido desde el cerro Miraflores hasta desembocar en el mar. Todas estas corrientes hídricas gozan de impetuosos cauces como consecuencia de las particularidades del clima local, influenciado por las cercanas barreras montañosas que sirven de pantalla a los vientos alisios, los cuales descargan copiosas lluvias durante buena parte del año.
El territorio de Moa, que comprende desde 1976, a uno de los 14 municipios de la provincia de Holguín, estuvo bajo la jurisdicción de Baracoa, y la antigua Oriente, hasta mediados de los años 60 del pasado siglo, aunque resultaron reiteradas las solicitudes desde Sagua de Tánamo para que se anexara a este, sin que prosperaran.
Al deslindarse administrativamente de la ciudad primada, pero aún siendo la provincia de Oriente, Moa fue incorporada a la llamada Región Minera que comprendía además a Mayarí y a Sagua de Tánamo.
Su interés económico primario se circunscribía entonces a la riqueza forestal en la zona. De ahí se desprende que la primera industria localizada en la historia de Moa, nada tenía que ver con minerales, y mucho menos con el níquel, porque fue un aserrío maderero.
A fin de extender la industria de procesos para la obtención de níquel más cobalto más hacia el nordeste oriental, conocidas sus reservas de mineral laterítico, luego de la arrancada en Nicaro de la primogénita planta levantada en suelo cubano, ya en el año 1959, coincidiendo con el triunfo de la Revolución Cubana, los norteamericanos se disponen a poner en operaciones en Moa una moderna fábrica de níquel concluida en el primer semestre de ese mismo año. Pero las medidas revolucionarias se interponen en las aspiraciones explotadoras de la compañía yanqui. Finalmente el gobierno Revolucionario decide la nacionalización de la flamante fábrica en agosto de mil novecientos sesenta, y de inmediato denominarla Comandante Pedro Soto Alba, en homenaje al joven integrante del ejército rebelde, caído precisamente durante la toma del cuartel de Moa, solo unos meses antes.
La historia recoge las declaraciones de los directivos yanquis al marcharse. En gesto de menosprecio hacia los cubanos expresaron, que nunca estos serían capaces de echar a andar una fábrica tan compleja. Como tantas otras veces, se equivocaron con los cubanos.
Es en ese momento que entran en acción decisiva, la solicitud del Comandante Ernesto Guevara, como Ministro de Industrias, en nombre de la Revolución, por una parte, y la respuesta del eminente ingeniero cubano Demetrio Presilla con un reducido grupo de cercanos colaboradores. Los yanquis se habían llevado literalmente hasta los planos de la fábrica, pero los cubanos lograron echarla a andar, y para siempre, el veintitrés de Julio del siguiente año, 1961.
Después, ya en la década de los años 80, el Estado Cubano decide la construcción de otra planta, de hecho la primera construida por la Revolución, para el proceso industrial del níquel en Moa, y que al terminarse se denominaría Comandante Ernesto Guevara. Un dato adicional en esta fábrica, más allá de sus eficientes resultados, está en la visita allí del líder de la Revolución Cubana, Comandante Fidel Castro Ruz, poco antes de la puesta en marcha. Ese día, Fidel se detuvo frente a un impresionante conjunto escultórico levantado a la entrada de la planta con la figura estatuaria del Che, lograda en una de sus características poses. Al contemplarla en absoluto silencio, el Jefe de la Revolución expresó solo una frase, casi susurrando…” se parece… se parece mucho al Che… Ese conjunto escultórico es visitado por miles de personas, cubanos y de infinidad de naciones, que llegan a Moa, o se trasladan por la cercana carretera hacia Baracoa.
Como complemento a la creciente producción niquelífera local, se ampliaron y modernizaron las instalaciones portuarias, y también las avenidas y otras vías internas, las comunicaciones, el alumbrado público, dependencias de apoyo y para servicios, centros culturales y de recreación, cine, un bello Hotel, idéntico a los que posee la conocida Cadena Turística Isla azul en otros sitios del país, incluyendo las capitales provinciales, un gran Hospital Clínico Quirúrgico y Materno, otro dedicado a la atención infantil, y hasta un aeropuerto, que pequeñito allí estuvo desde hace años, pero hoy, agrandado y moderno, posee instalaciones técnicas, e infraestructura de servicios, a la altura de cualquier otro de los más conocidos en el país. Desde allí se reciben vuelos comerciales procedentes de La Habana y otras localidades orientales, incluyendo Baracoa.
De todas las transformaciones dichas la mayor se experimentó en su población. Poco a poco, en suma, Moa se fue convirtiendo en lo que es hoy… ahora con los requerimientos más actualizados en todas las esferas de la sociedad, una importante Ciudad con más de 70 000 residentes.
Así en pocos años se construyeron miles de apartamentos y edificios multifamiliares, diseminados, cerca, o alrededor de los barrios más añejos como Haití chiquito, o la Playa, y surgieron otros nuevos, y el exclusivo barrio de chalets modernos levantado en la parte alta de Moa, especialmente para los magnates yanquis de la compañía, se convirtió en el Reparto Rolo Monterrey.
Pero las industrias niquelíferas y la población, pocos nacidos en Moa, y miles llegados desde toda Cuba, que se fueron asentando definitivamente, necesitaron, y demandaron tempranamente, otros imprescindibles baluartes culturales de alto nivel, y sobre todo, pensados y ejecutados a la medida local. Así surgió el Instituto Superior Minero Metalúrgico (ISMM ), una universidad específica para las ciencias referentes a la minería y sus industrias afines. Su prestigio actual es de tal rango, que en ella estudian, y se gradúan cada año, profesionales de decenas de países del mundo.
Los aportes científicos salidos del ISMM son aplicados no solamente en el mejoramiento integral de la industria cubana del níquel, sino que trascienden a otras ramas, y a otras regiones. El caso más reciente está en la exitosa presentación de un sistema de conexión “cara a cara” para la instancia nacional de la red de redes, que ya pasó su etapa de pruebas en los centros de la enseñanza superior.
Cualquier intento de retrato a Moa estaría incompleto sin reseñar su auge cultural, sustentado institucionalmente a la par de las más importantes prioridades económicas. La conocida y destacada intérprete de música, dedicada a los niños principalmente, Lidys Lamorú fue uno entre muchos más valores “descubiertos” en las instalaciones dedicadas a la masividad cultural. Completan tales esfuerzos una emisora de radio, con una sólida y positivamente referencial programación, íntimamente ligada a la vida y la obra de los moenses y un telecentro local, con programación propia varias veces cada semana. Y por si fuera poco, recientemente se rescató la salida de un periódico local, “El Níquel”, cuya función primaria está ligada específicamente a los trabajadores de la Fábrica Comandante Pedro Soto Alba, pero su contenido y circulación lo trascienden, y para bien.
De Moa no es justo marcharse sin visitar otros parajes cercanos, que a la vista, pudiera pensarse nada tienen que ver con las características principales del municipio, pero realmente son tan de Moa como todo lo demás. De una parte una franja costera llana con alturas hasta de 200 metros que se extienden hacia el sur con alturas superiores, seguida por un sistema pre montañoso que se prolonga hasta unos seis a diez kilómetros al sur de la costa. Sus principales elevaciones son el Cerro de Miraflores, Las minas de mineral laterítico propiamente dichas, y las alturas de Cayo Guam.
De otra parte, algo así como un escudo protector natural, aparecen las montañas con su mayor expresión en Las Cuchillas de Moa, Calentura, Farallones y Gran Tierra, con alturas de entre quinientos y mil metros sobre el nivel del mar, como el Pico Toldo, por ejemplo, con mil ciento setenta metros sobre el nivel del mar, rico en recursos forestales y variados helechos. Por cierto en esas intrincadas montañas, espléndidas para la excursión y el éxtasis visual, residen decenas de campesinos dedicados a faenas agrícolas, donde se afianza también el noble “Plan Turquino” que ofrece atención especial priorizada a los montañeses cubanos.
La parte llana de Moa tiene más de 40 kilómetros pegados a la costa atlántica, con zonas de playas incluso, y notables reservas coralinas, destacándose cuatro bahías; la de Moa, la de Cañete, Yaguasey, y Yamanigüey, dotadas en común con un vasto ecosistema de manglares, singularmente protegido por una legión de jóvenes y adolescentes inspirados en un proyecto que une el arte y el amor al entorno ambiental, muy bien denominado “Ecoarte”.
A Moa se llega por vía aérea, lo dijimos antes, pero también tras recorrer unos mil kilómetros desde La Habana, primero por las carreteras principales del país, y al llegar a Holguín tomando una ruta, recientemente rehabilitada totalmente, siempre hacia el este, que después de Moa puede llegar hasta Baracoa, y antes transcurre por otras conocidas localidades, como son Cueto, Mayarí, y Sagua de Tánamo.
Moa es una ciudad que no duerme. Sus dos grandes fábricas procesadoras jamás detienen sus máquinas. De luces y colores especiales se nutren sus noches, siempre frescas. Y los días, en sus calles y barrios humildes, la presencia y latir de un pueblo noble y acogedor, colmado de vivencias históricas y hazañas laborales, en hermosa conjunción los científicos, los ingenieros, los obreros y los intelectuales, idéntico a como lo hacen, la abrasadora naturaleza y el impresionante desarrollo industrial. Recibió directamente, quizás como ninguna otra región específica de Cuba los impactos del desplome político en Europa del este, y recibió, más recientemente, los impactos devastadores de un huracán.
Pero Moa no es tierra para gente que se derrota. Es tierra roja que impregna el trabajo creador, pero es también salud y calidad de vida hasta en sus intrincadas montañas, es fortaleza para el deporte, y seguras posibilidades para la cultura popular. Hermosa, muy hermosa y especial esta zona de Cuba, con presente y futuro tan claro como las aguas de sus caudalosos ríos, y que a no dudarlo pudieran resumirse en fragmentos de una melodía que retrata a esta región, interpretada, con maestría y amor, por la conocida y prestigiosa agrupación Los Van Van:
“Polvo rojo, que se mete hasta en los huesos,
Hombres rojos empeñados en cambiar,
El color de esa tierra con su esfuerzo…
…no se sienten las horas, no hay temor,
De sus entrañas polvo de estrellas sale hoy…
Lo de Moa es cosa seria, si señor…





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