Las Tunas, Cuba.- El uso del sombrero viene desde épocas muy remotas, por la necesidad de ampararse del sol. En Cuba esta preciada prenda cobra mucha más importancia en el verano.
Y aunque el yarey es identidad, existen lugares como la comunidad del Yunque ubicada a cerca de 40 kilómetros al oeste de la ciudad, donde suplieron su déficit, por el de la yariguana y luego por las fibras de los frondosos árboles de la anacahuita, que ahora adorna los cordeles de los puntos de ventas edificados en los límites de la cuenca del río Jobabo.
Aunque el sobrero de yarey está presente, predomina ahora el de anacahuita, salpicado con pigmentos que extraen de las propias plantas. Estos accesorios se han diseminado por toda Cuba y un poquito más allá….
La familia de Marisol Otaño Causido y Elio Zamora Rodríguez, adquirió una patente de útiles del hogar hace tres años y se pasan el día cosiendo con dos máquinas rusas; pero en realidad se trata de una producción en cadena: algunos recolectan las fibras, otros las maceran y preparan, otros las tejen...
Más atractivo que el propio sombrero, es poder apreciar en el caney a la orilla de la carretera de Camagüey, la destreza con la que fabrican y hasta cómo se van trasmitiendo las manualidades de generación en generación, pues Yoiner Hernández, un niño de apenas 11 años, teje a la par de cualquier artesano y ya tiene en la tía Magali a su primer alumna.
Uno de estos vistosos sombreros de la campiña insular le fue obsequiado al Coordinador de la Asociación de Amistad Italia-Cuba en la Región de Lombardía, señor Sergio Nessi, y al Héroe cubano, René González.
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