Making-of de las Charangas de Bejucal (I)

2017-12-17 14:32:54 / web@radiorebelde.icrt.cu / Laura Barrera Jerez

Making off de las Charangas de Bejucal
Fotos: Daniela Muñoz y Lena Hernández

Nunca había visto una bandera cubana dibujada con bombillos. Fue la imagen más provocativa al llegar a la nave roja por primera vez. Allí, en un espacio amplio, con paredes altas, la radio pronostica nublados y entre noticia y notica deja alguna canción. Bajo el techo de zinc hombres y mujeres cortan madera con la sierra, funden hierros, pintan flores, hacen bocetos y arreglan cables eléctricos… Es el bando de La Espina de Oro.

Making off de las Charangas de Bejucal

Del otro lado, a la entrada de la segunda nave, una bandera azul parece símbolo de conquista. Después del umbral existe un escenario semejante al anterior, pero con otra carroza, otro plan temático, otro equipo de trabajo: la Ceiba de Plata. En una esquina, un pequeño altar con la foto del Cristo redentor, junto a tres esfinges: San Lázaro, Santa Bárbara y la Virgen de la Caridad. Y cerca, muy cerca, un cartel evoca a Víctor Hugo y advierte: “Yace aquí la fidelidad, que por no poder convertirse en hombre, prefirió ser perro”.

Making off de las Charangas de Bejucal

Herencias africanas

Ibrahim Cabrera tiene casi noventa años y desde hace mucho tiempo trabaja como diseñador de la Espina de Oro. Conserva planos de espectáculos pasados y el esquema de lo que será la próxima carroza. Advierte que durante los preparativos nadie debe revelar detalles, porque cuando se realicen los paseos en Nochebuena, todo debe ser sorpresa. La tradición siempre ha sido competir.

Making off de las Charangas de Bejucal “A mediados del siglo XIX en Bejucal existían tres centrales azucareros y cuatro cafetales -cuenta-. Las Charangas nacen porque los españoles querían captar a los esclavos para su religión, la religión católica. Los negros vivían el Alambique, que pertenecía a la parte más rural del pueblo, allí tenían sus viviendas, inventadas por ellos mismos. Entonces, los dueños de las tierras les permiten que ellos tengan una noche de fiesta: el 24 de diciembre. Por agradecimiento, los esclavos salían cuando se acababa la Misa del Gallo a las 12 de la noche y hacían su conga. La gente se adaptó a esperarlos en el atrio de la Iglesia. Pero los españoles sintieron envidia de aquello. Entonces se forman dos bandos: por un lado se tocaba música española y por otro, se escuchaban los esclavos con sus tambores. Ahí comienza la tradición de las Charangas: los Malayos y la Musicanga. Se calcula que haya sido entre el año 1813 y 1823”.

Making off de las Charangas de Bejucal

De acuerdo con la historiadora, Doctora en Ciencias, Aisnara Perera, “según el viajero norteamericano John Wurdermann, en 1841 habitaban la aldea de Bejucal 2 545 blancos, 492 libres de color y 2 225 esclavos. Para 1854 Bejucal había experimentado un ligero aumento en su población, ahora se contaban 7 948 habitantes, donde los pardos y negros libres eran 851 y los esclavos 1 011. A pesar de esto ya habían generado una celebración festiva que con el tiempo devendría en una de las de más significado en la tradición cultural del país, las llamadas Charangas, iniciadas como un enfrentamiento entre los cabildos congos y carabalíes”.

Génesis de las carrozas

Making off de las Charangas de Bejucal

Poco a poco se volvió tradición: los católicos se auxiliaban de hachones encendidos, matracas, caracoles y gaitas; los negros iban con sus tambores, güiros y botijas. Todos confluían en un mismo punto: el atrio de la Iglesia, rumbo a la Plaza del pueblo.

Cuando la competencia se hizo más seria, varios hombres cargaban sobre sus hombros iniciativas artesanales representadas con materiales de poco peso. Los adornos se alumbraban con velas y todo semejaba una procesión católica.

Ya aprincipios del siglo XX, las carrozas eran tiradas por bueyes, se iluminaban con carburo, y estaban construidas con armazones de madera. Recorrían el pueblo acompañadas de tambores a ritmo de son y rumba.

Por aquella fecha los bandos cambiaron sus nombres. “La Musicanga” comienza a llamarse “La Ceiba de Plata”, identificada con el color azul y el alacrán. “Los Malayos” se convirtieron en “La Espina de Oro”, representados por el color rojo y el gallo, como símbolo.

Making off de las Charangas de Bejucal

“La población elegía el bando ganador por medio de aplausos. El reconocimiento debía pasar, además, por la aprobación del colectivo rival, y el triunfo no estaba completo hasta que el contrario no reconociera la superioridad de sus contrincantes”, afirma la historiadora Aisnara Perera en su libro Africanía en las Charangas de Bejucal.

Making off de las Charangas de Bejucal

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