Mamíferos nacionales...¿en peligro?

2011.12.26 - 09:47:43 / web@radiorebelde.icrt.cu / Aroldo García Fombellida

Puerco asado

Tal como sucede con las demás melodías de su abarcador y popular repertorio, los integrantes del conocido dúo de músicos cubanos Buena Fe, acaban de dar en el blanco, ahora con su atinado intento, al menos desde el pentagrama y las estrofas musicalizadas, de proclamar como mamífero nacional, nada menos que a ese querido animalito, querido sobre todo cuando está asado sobre una bandeja, que en los eneros de cada año se convierten en Cuba, en exóticas piezas de museo, después del ataque y paso devastador que enfrentan, con armas mortales que se les abalanzan, en forma de púas, hornos, calderos, cubiertos, y sobre todo colmillos humanos, que atacan siempre voraces y en pandilla, cualquier mes del año, pero sobre todo los últimos días de Diciembre.

De que los cubanos somos ¨fiesteros¨, lo sabemos muy bien. Hasta en los peores momentos, siempre hayamos motivaciones, y ahí mismo ¨armamos¨… no importa si sea verano, o crudísimo invierno. Y tampoco importan mucho ¨lo que haya¨ para respaldar el motivito, como generalmente le llamamos también a las celebraciones fuera de plan. Basta con una lata y un palo para la música, algo para untarle al pan…y una botellita, que no tiene que ser “de marca” ni mucho menos. Nada más

Ah, pero ciertamente, las fiestas de los cubanos durante los días finales de cada año, en especial la de 31 para 1ro, que llevan la trascendental connotación complementaria y coincidente con el Aniversario del Triunfo de la Revolución, siempre giran alrededor de este plato fuerte en todas sus variantes posibles, fácilmente identificable, por el humito desde lejos: puerco, cerdo, ruchi, ñaero, ñao, ¨bicho¨…Basta decir uno de tales calificativos, que todos conocen, para convertirlo en el centro de atracción, aun cuando el aderezo que complementa al jolgorio, incluya otros comestibles, así como bailes, canturías, y despliegue de tradiciones locales autóctonas.

En esto de las tradiciones locales que se desbordan durante las fiestas de fin de año, los dulces caseros también tienen un protagonismo especial en la celebración, y resultan trascendentales en algunas zonas, como las orientales de nuestro país, donde una fiesta de fin de año, sin un buen dulce de naranjas, está incompleta.

Casi siempre los inicios de tradiciones como estas estuvieron ligados a nuestros campos y a los asentamientos poblacionales tierra adentro, y tanto como nuestra propia identidad, los dulces caseros preparados con maestría por nuestras abuelas, tuvieron, y tienen, elementos africanos, haitianos, asiáticos, y en primer término, de nuestros primeros habitantes aborígenes en esta región de Cuba.

Puerco en púaNo hay mesa de fin de año en Cuba, donde no estén presentes una extensa variedad de dulces llamados siempre caseros, debido al origen de su confección. Hay algunos con rango de antológicos como es el caso específico de los tradicionales buñuelos de yuca, polvoreados con azúcar blanca. Tampoco falta el boniatillo, y le sigue una extensa variedad de otros dulces confeccionados con maní molido o en el propio grano y siempre aderezado con miel de abejas, el maíz con todas sus recetas asociadas, harina de maíz con leche y azúcar y pequeños trocitos de coco, o de maní, son los atoles, majaretes, natillas, y son también infinidad de otros dulces típicos hechos de maíz que aparecen como entregas especiales de fin de año; igual los dulces de marañón, y del propio coco, que en variante de rayado es de presencia permanente en las mesas de los orientales, quienes por lo regular, prefieren todas las variantes de dulces en almíbar, de fruta bomba, de ciruelas, de mango, de guayabas, de naranjas y de toronjas, de tomate, de almendras, de piña, de cerezas, de plátanos. En esa preferencia se le incluye coronarlos con una porción de queso blanco, y si es hecho en casa, mejor aún.
Tampoco se excluyen los dulces elaborados con algunas frutas exóticas traídas aquí desde lejanos sitios del mundo, que sin embargo han crecido y dan sus frutos en nuestra tierra, como es el caso de los dátiles, por ejemplo, entre otras más.

Por eso, y más, la fiesta de fin de año es algo muy especial entre nosotros. Puede comenzar hasta una semana antes, pues no son pocos los que celebran en familia, además de la principal, las noche navideñas del 24 y el 25 de diciembre. Junto a los platos comestibles principales, no falta el congrí oriental, con la característica de elaborarse en el vientre del cerdo, mientras se asa el mamífero. Se unen, como indispensables complementos, la ensalada de lechugas, y yucas hervidas y aderezadas con una salsa agridulce y ajos. También, se prefieren las tortas del singular casabe oriental, o pan de yucas.

Aunque las instituciones culturales especializadas, programan actos públicos festivos en plazas y círculos sociales, la gente acude a ellas, sí… pero siempre después de “cenar en casa y en familia”.

En esto de las cenas familiares, durante los años más recientes, conocidas las limitaciones económicas que enfrentamos, y por las cuales no todos logran tener a mano, en casa, todo lo necesario, se ha puesto en vigor en infinidad de ciudades y poblados, la posibilidad de participar y disfrutar de masivas cenas populares que se ofrecen a precios enteramente módicos por las instituciones estatales especializadas en los lugares más céntricos de cada localidad la noche del último día del año. Unos cuantos las prefieren pues son la posibilidad real de que toda la familia disfrute enteramente, sin la preocupación que algunos tienen de cocinar.

Lo que sí es una razón de ser de estas fiestas, es que todos caben, o sea, todo el que llega se incorpora al grupo como uno más de la familia. Se bebe ron cubano, vinos caseros y en menor dimensión cervezas. Se disfrutan los apetitosos platos u otras variantes que toman cauce a partir de carneros, chivos, pavos, productos del mar y se baila en familia, algunos improvisan décimas al compás de una guitarra o un laúd.

A las doce en punto de la medianoche del 31, todos se abrazan en común, deseándose todo lo bueno imaginado y posible para que colme el año nuevo que llega.

Algo que no puede faltar en esas fechas, cada quien viste con sus mejores ropas, nunca nuevas…las de estreno son para el día primero del año…que siempre trae buena suerte, igual que el cubo de agua lanzado a la calle, entre todos los presentes , justo a la hora de las doce campanadas.

Esas son las recetas principales. En síntesis, así festejamos en estos días finales de cada año. Cada quien le adereza su receta propia, pero el concepto es el mismo en toda Cuba.

Y como decimos todos… “con mucha salud”… la misma que yo ya les voy deseando a ustedes.

Lamentablemente no le puedo presagiar larga vida en estos días a los mamíferos nacionales. Para bien de todos los que afilamos colmillos y preparamos púas, hornos, calderos, platos y cubiertos, en enero solamente veremos un cerdito, si alguien previsor, antes del treinta y uno, les hizo alguna foto para el museo.

Puerco en púa



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