Nací en un barracón: La historia de Chiquita

2015.03.30 - 12:56:37 / web@radiorebelde.icrt.cu / José Miguel Solís Díaz

Contar historias aprendidas es como volver a vivirlas para Juliana Alfonso, nieta de esclavos. Foto José Miguel Solís
Contar historias aprendidas es como volver a vivirlas para Juliana Alfonso, nieta de esclavos. Foto José Miguel Solís

Cuando Joel Monzón, espeleólogo de profesión pero también amante de tantas cosas me contó del “descubrimiento” de Chiquitica; mostré evidente extrañeza. No era posible cronológicamente hablando que una mujer, en pleno siglo XXI en Cuba descendiese de padres esclavos.

Sin embargo, Juliana Alfonso Alarcón (Chiquitica), natural del ingenio Triunvirato, a ocho kilómetros de la ciudad de Matanzas, posee una memoria prodigiosa: ese es su don.

Chiquitica.


Era casi el mediodía de un miércoles caluroso y polvoriento cuando llamamos a la puerta de una casita de madera.

Sin muchas explicaciones, pero con esa humildad que hace grande a la persona sencilla, llegamos hasta la habitación de Chiquitica. Juliana fue una mujer alta y fornida, que hoy desmenuza el día sentada en su cama; acompañada por sus recuerdos y en custodia, casi de guardia, ante el rincón donde se veneran sus orígenes.

-¿Elegguá?, preguntamos-

“Él y otros más, mi´jo”. Confiesa y con una sonrisa, en franco don adivinatorio, asiente: “Es cierto, nací en el barracón del ingenio Triunvirato, cerquitica de aquí, y fue la negra Encarnación Alfonso quien me cortó la tripa del ombligo en 1921.

Hacía demasiado que el central no molía y a los negros les habían dado el barracón para que vivieran en libertad, vivíamos en condiciones pésimas, pésimas”.

Juliana, junto a su padre Joaquín, Isabel la abuela materna y su madre Mercedes; y otros descendientes africanos del poblado de Cidra llevan el apellido Alfonso, el mismo de la familia que desde el siglo XIX fuese propietaria del célebre trapiche, fundado sobre el azúcar y la sangre esclava.

-¿Es cierto que su abuela materna era esclava?-

“Es verdad, mi´jo. Mi abuela materna Isabel, aun siendo esclava del ingenio Triunvirato era una mujer muy limpiecita, perfumada y llena de cadenas de oro que trabajaba en la vivienda de Don Cristóbal. Se hacía unas trenzas que era la envidia de la señora y fíjate si era de armas tomar que una vez por poco mata a su ama porque esta le había prohibido hacerse las trenzas y le dio cuerazos. Se salvó por pura casualidad”.

“Luego del altercado el ama le entrega una carta para que la llevara al ingenio en la que ordenaba que le quitaran la vida y -como los “orishas” siempre nos acompañan- Isabel se encuentra con su hermano Longino que sabía leer y éste le ordena que se esconda hasta que pudiese comprarle su libertad a Don Cristóbal.
Por suerte Longino tenía enterrados mil pesos oro y con ese dinero le compró no la liberad, sino la vida; porque a Isabel le iban a dar el bocabajo hasta que muriese”.

“Era una mujer brava de verdad, mi abuela Isabel. Luego de eso se coloca en La Habana porque a ella le gustaba cuidar niños, creo que por ahí tengo una foto de ella.

“Mi papá aprendió mucho, desde el campo hasta la albañilería, él sabía tocar el tambor Yuka, ese con el que los negros se cuentan cosas que solo ellos entienden”.

“¿El secreto de la vida?... Trabajar, no hacer daño a nadie, no robar ni ambicionar y siempre dedicarle un canto a Elewá y darle de comer para que nos dé salud, suerte, prosperidad y desenvolvimiento-.

Juliana Alfonso de joven
Juliana Alfonso de joven

“Yo siempre le canto y me presento así: Laroyé Elegguá. Elegguá laroye asu comaché ichá fofá guara omi tuto…” que en nuestro idioma viene siendo que pueda caminar con salud, que no haya enfermos, que no haya pérdida, que no haya muerte”.

Chiquita deja de mirar su altar por unos segundos y retoma el diálogo: “tengo muy buena salud, a no ser por mi rodilla lastimada de tantas caídas, pero leo sin espejuelos y no me duele nada. Nunca me he quedado sin comer y tampoco me gusta estar por ahí protestando. Me siento muy bien con todos mis vecinos, solo desearía tener un altar como merecen mis santicos”.

“¿Las cosas que más he amado? A mis padres, pero sobre todo a mi papá, le amé con veneración y siempre le recuerdo. Lo acompañaba en todo y cuando regresaba de trabajar de por ahí, era yo la primera que le esperaba en la terminal de Cidra.

“La verdad es que me siento feliz con la vida que he tenido, y sobre todo cuando tenía vivos a mis padres, de verdad que los quería con delirio, con toda mi alma”.

Chiquita, una mujer que desde niña se desempeñó en labores domésticas, conserva como curioso don, indelebles detalles de primera mano sobre la reconcentración de Valeriano Weyler, de la acampada del general Maceo cerca de Triunvirato, de la vida de Juan Gualberto Gómez, el hermano espiritual de José Martí, e incluso; de las dos visitas que realizara Fidel Castro en calidad de abogado a Ácanas antes de 1959, cuando defendió a trabajadores azucareros. Pero para no hacer mayor la relatoría, solo señalar que participó junto a su esposo en labores conspirativas del 26 de julio con Humberto Álvarez.

Juliana Alfonso Alarcón, por insinuaciones de la vida se instituye con sus 93 años como invaluable referente de la trata negrera en Cuba.

Curiosamente vive a escasos 500 metros del antiguo ingenio Triunvirato donde se alza el Monumento al Esclavo Rebelde, sitio que reverencia la figura de la legendaria Carlota, quien el domingo 5 de noviembre de 1843, lideró la célebre sublevación.

Para colmo de coincidencias, tanto Chiquitica como Carlota, tuvieron ancestros lucumíes.

Juliana Alfonso junto a su hija Elsa Guedes. Foto José MIguel Solís
Juliana Alfonso junto a su hija Elsa Guedes. Foto José MIguel Solís



Del Autor



Envía tu comentario

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.

  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.

  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.


   carlos6786      caguila@infomed.sld.cu      cuba
   07.04.2015 - 4:08 pm
excelente trabajo para los que nos gustan las historias de los esclavos


Web premiada con el Premio Internacional OX 2016

Web premiada con el Premio Internacional OX 2016

Radio Rebelde. Calle 23 # 258 % L y M. Vedado. Plaza de la Revolución. La Habana. Cuba. CP. 10400. Editor Principal: Pablo Rafael Fuentes de la Torre. Editoras: Liannis Mateu Francés - Laura Barrera Jerez. Fotorreportero: Sergei Montalvo Arostegui. Webmaster: Mabel Peña Soutuyo. Comunity Manager: Alejandro Rojas. Asistente: Adriana Glez Bravo

Director General: Frank Aguiar Ponce. Teléfonos: (53) 7 838-4365 al 68 (Cabina) (53) 7 839-2524 (Relaciones Públicas).
Desarrollado por: Redacción Digital Radio Rebelde
© Copyright Radio Rebelde, 2015