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Por Cayo Mambí no se pasa, se llega, y para bien
2012.03.12 - 15:42:06 / web@radiorebelde.icrt.cu / Aroldo García Fombellida

Holguín. - Lo primero que llama la atención a quienes visitan por primera vez este pedazo de Cuba, oficialmente denominado desde 1976 como Municipio de Frank País es que por allí “no se pasa”, como sucede con otras localidades que aparecen a la vista del viajero cuando se recorren nuestras principales vías terrestres. Para conocerlo, y sobre todo a “Cayo Mambí”, su capital, hay que decidirse llegar.
Así la carretera trazada desde la ciudad de Holguín con rumbo este, presenta una añadidura a la izquierda, a la altura del kilómetro 150 aproximadamente, algo así como una especie de bolsón, visto sobre un mapa. Ese desvío pasa por la cabecera municipal y vuelve, unos kilómetros más adelante, a entroncarse con la cinta asfáltica principal, poco antes de arribar a Sagua de Tánamo.
Otro detalle; la mayoría de los lugareños acortan las denominaciones oficiales del territorio, tanto cuando señalan al Municipio, como también a su asentamiento principal, o sea, es casi generalizado decir solamente “Frank” cuando se refieren al municipio, y “el Cayo” cuando se trata del poblado centro.
Realmente, y resulta preciso señalarlo así, es en las denominaciones principales de identificación donde sus pobladores tienen asentados sus principales compromisos históricos. Uno, el singular privilegio de llevar el nombre del joven héroe santiaguero, asesinado en una calle de su ciudad natal, y quien por sus actitudes integrales fuera el jefe de las acciones del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en Oriente contra la tiranía del sanguinario tirano Fulgencio Batista; otro, recibir el apelativo histórico de “Cayo Mambí” otorgado como reconocimiento oficial y especial por el apoyo de sus humildes pobladores a las huestes del ejército libertador cubano durante las guerras del siglo XIX por la independencia nacional.
Pero, como otros tantos sitios emblemáticos cubanos, ni en Cayo Mambí como poblado principal, ni en “Frank País” que totaliza al municipio, las nuevas generaciones se acomodan en sus sobresalientes antecesores de connotados aportes históricos. Más bien, los enaltecen y multiplican. Ejemplos hay allí a cada paso, como para demostrarlo con creces.

En Frank País existen varias vertientes económicas, desplegadas y a disposición plena, y literalmente dicho, …desde el mar, hasta las montañas, pues resulta preciso explicar que entre los privilegios naturales de su relieve, están un pedazo de la plataforma marina nacional, buena para la pesca, excelentes playas, entre ellas Mejías, y Corinthia, costas, donde sobresalen tres bahías, por cierto con varios cayos hasta donde se llega en pequeñas embarcaciones, buenas tierras llanas, excelentes para el cultivo de viandas, hortalizas y desarrollo ganadero mayor, ríos de los más caudalosos en la región como son el Sagua, el Río Grande, el Téneme, y el Cananovas, y también montañas donde señorean los cultivos de cacao, café, viandas y frutas entre otros, y forestales, un rubro de histórico prestigio local.
En suma son tan variadas las posibilidades de sostén económico, que lo que pudiera suponer una debacle económica local, cuando hace unos años se determinó, debido a varias insuficiencias agro industriales, detener definitivamente las máquinas del añejo central “Tánamo”, convertido luego en el “Frank País”, solamente ocasionó un golpe, si hubiera que llamarlo así, en alguna medida, “sentimental”, pues lo cierto es que otros renglones de la economía local hoy sustentan al municipio.
Un renglón actualizado, y con rango altamente significativo en este abanico económico del municipio de Frank País está en la producción camaronera de “Guajaca” un punto de la costa donde se asienta una estación experimental y un establecimiento de desarrollo y producción con notables resultados. Hasta allí se llega a través de un polvoriento terraplen, que reverbera con los rayos del sol debido a su tono blancuzco, y también utilizando la estrecha y vieja vía ferroviaria trazada en la zona hace años. Las dos posibilidades transcurren entre lagunas salobres, manglares y esteros, bien generalizados en zonas bajas aledañas a Cayo Mambí hasta las costas.
En esto de las viejas vías ferroviarias, la mayoría han ido desapareciendo, principalmente después del cese de operaciones en el ingenio azucarero, aunque algunas todavía hoy se utilizan con fines de transportaciones públicas, mediante una especie de pequeños ómnibus de ferrocarril, desde alejados poblados rurales hasta la cabecera municipal.
El centro de Cayo Mambí da oportunidad al recorrerlo de admirar las transformaciones del entorno, para el bien social comunitario, edificios multifamiliares, centros de prestación de servicios, el emblemático Paseo José Martí, la Plaza de actos y de acontecimientos culturales, y sobre todo, ponerse en contacto con los nobles y acogedores lugareños que en cifra cercana a treinta mil pueblan al municipio, aunque ciertamente, la mayoría demográfica radica en las zonas rurales y montañosas.
De esas demarcaciones rurales y montañosas, sobresalen las que van apareciendo ante la vista del caminante desde el entronque “del Quemado”, siempre en ascenso constante, por un caminito matizado por los radiantes cafetales, los cacaotales, y además, los inagotables manantiales de agua fresca y cristalina, que la pródiga naturaleza regala al sediento viajero, y todo esto, junto a la autóctona frescura que propicia el follaje verde hasta “el Culebro”, otro de los asentamientos montañeses.
Ya no sorprenden, por cotidianos que resultan, apreciar en el trayecto, los consultorios médicos y de enfermeras, las líneas de electrificación, convencionales o alternativas hasta por paneles solares, las escuelas, los teléfonos, y mucho más, que también, ya sin advertirlo apenas, disfrutan todos los humildes moradores de estas montañas, pues son mejoras sociales priorizadas siempre desde el triunfo de la Revolución Cubana.

Tampoco sorprenden ya, pero no pueden dejar de mencionarse con admiración los avances culturales, palpables palmo a palmo en esta zona, donde hace mucho tiempo son historia aquellos primeros esfuerzos de llevar el cinematógrafo sobre arrias de mulos, o solo las canturías campesinas amenizaban las noches estrelladas. Ahora la hermosa geografía circundante se subraya con la presencia de salas de video, clubes de computación, y los antológicos “círculos sociales” a cada rato se colman con la presencia de artistas, desde aficionados “de allí mismo” hasta las ya habituales, y siempre disfrutadas “trepadas culturales” en cuyas nóminas aparecen renombradas figuras “de la nacional”.
Mucho ha llovido desde que Cayo Mambí era solo un barrio, llamado Esterón, perteneciente a Sagua de Tánamo. Pero como legado hermoso transmitido de generación en generación su gente sigue siendo igual, con los mismos trascendentales atributos que sus antecesores. Al recién llegado se le recibe con el cariño y la hospitalidad de viejos amigos y de familia propia.
Los platos típicos de su cocina siguen siendo los mismos; el cangrejo enchilado, el pescado seco “hecho en casa”, el ajiaco, el arroz con pescado, el calalú, la harina de maíz con dulce y coco, el pan y el atol de boniato, el dulce de leche cortada, el congrí con leche de coco, el dompling, el Guapén asado, la panza ajiacada, y tantos más. Esos platos y esas recetas nacidas de nuestra acrisolada nacionalidad, con ingredientes jamaicanos, africanos, chinos, haitianos, y con los que tantas veces sus humildes ancestros recibieron visitantes, adoraron deidades, y celebraron fechas y momentos felices, siguen presidiendo hoy los inolvidables encuentros, con esta gente buena, que encontramos al dejar la carretera desde Holguín, transitando hacia el este del norte oriental cubano, a la altura del kilómetro 150 aproximadamente, y tomar a la izquierda, por esta especie de “bolsón” vial, visto desde un mapa.
En fin, un pedazo de Cuba, donde no hay semáforos, ni anchas avenidas de incesante tráfico, ni altos edificios, ni rimbombantes establecimientos…
La modestia y la humildad es su atributo mayor. Pero es, y lo aseguro, un pedazo de Cuba que inspira conocerlo; con sus playas, sus costas, sus llanos, sus ríos, y sus montañas. Pero sobre todas las cosas tangibles, una de mayor dimensión: para tener cerca y sentir el latido de tantos corazones unidos de quienes llevan la responsabilidad insoslayable de ser dignos a sus atributos y denominaciones, que no son cualquier cosa; vivir en “Cayo Mambí” y ser del municipio de “Frank País”.




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