Matanzas, Cuba.- Enclavado a 5,5 Km. del poblado de Amarillas, perteneciente al municipio de Calimete, en esta provincia, Caimito del Hanábana, es uno de los pocos lugares del interior de la Isla en que consta la presencia de José Martí.
Este sitio mantiene su nombre original y posee un alto valor histórico porque allí tuvieron lugar los primeros asentamientos poblacionales, pues desde épocas tempranas como 1536, la metrópolis dio algunas porciones de tierra a Peninsulares.
La historicidad del lugar se acrecentó debido a que el 23 de octubre de 1862, el niño José Martí a la edad de nueve años, durante su estancia en el Caimito del Hanábana escribió una carta a su madre Doña Leonor Pérez, considerada la primera obra escrita del maestro y la misiva es la más antigua que se conserva.
Aquí llegó a radicar una de las cinco Capitanías del Partido de la jurisdicción de la Ciudad de Colón, municipio actual de la provincia de Matanzas, donde siempre está vigente la invitación para sostener un encuentro con la historia.
Fue declarado Monumento Nacional por la Resolución # 138, del 8 de mayo de 1996. A iniciativa de la Sociedad José Martí en el área aledaña al monumento, se erigió un Memorial que recoge la vida y obra del Maestro.
Caimito de Hanábana, es un proyecto solar de arquitectura conmemorativa y ambiental dedicado a José Martí en el aniversario 150 de su natalicio.
"Desde el principio se pensó que su calendario no fuera igual al de la Plaza Martiana de Las Tunas; por lo apartado del lugar preferimos que fuera pequeño, cerrado y que usara un calendario que trabajara con luz directa", explicó el arquitecto Domingo Alás Rosell.
El especialista comentó que estamos ante un proyecto de arquitectura conmemorativa, porque muchos lo llaman monumento o museo y no es nada de eso, es sencillamente una construcción que rinde tributo al Apóstol.
Ahí se conmemorarán las fechas vinculadas a la vida de Martí: el 23 de octubre, por ejemplo, día en que, con solo nueve años, le escribe la carta a su madre.
El edificio tiene una serie de tragaluces en el techo, orientados según las coordenadas solares del 23 de octubre, a la hora en que el Sol está más alto. La luz ese día entra por esos orificios y señala, sobre un grupo de pedestales, las fotografías, facsímiles, la carta a la madre; mientras en fotos o grabados aparecerán todos los personajes a los que Martí hace referencia en esa carta, como sus padres, el caballo, el gallo, el río Hanábana y todo lo que él describe en la misiva. Todo eso se iluminará a la hora prevista de ese día.
"Desde el principio se pensó que su calendario no fuera igual al de la Plaza Martiana de Las Tunas; por lo apartado del lugar preferimos que fuera pequeño, cerrado y que usara un calendario que trabajara con luz directa", explicó el arquitecto Domingo Alás Rosell.
El especialista comentó que estamos ante un proyecto de arquitectura conmemorativa, porque muchos lo llaman monumento o museo y no es nada de eso, es sencillamente una construcción que rinde tributo al Apóstol.
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