
Héctor Luis Leiva Cedeño se enfrenta cada día con una sonrisa a la vida, abriendo una luz de esperanza. Foto: Nelson Ricardo
“Fui un niño normal hasta que descubrieron que no crecía normalmente como los demás. En el tiempo que otros niños se sentaban yo no lo hacía, no gateaba, no me erguía, no levantaba la cabeza. Fue una situación en la que no pudieron determinar, en qué momento sufrí la lesión.”
Así lo cuenta Héctor Luis Leiva Cedeño natural de Jiguaní en la provincia Granma cuando sufrió una parálisis cerebral infantil que inició un tratamiento especial, hasta que llegó la Escuela Solidaridad con Panamá en La Habana.
“Se decidió entre mi mamá y yo que debía continuar mis estudios. Que esa escuela no era para niños disminuidos sino una escuela donde se entra con una discapacidad y sales con conocimientos para abrirte al mundo debido a tu talento. Sales con los mismos conocimientos que un niño de una escuela ordinaria y con mucha más preparación para la vida y la sociedad.”
Héctor Luis depende de una silla de rueda y tiene poca movilidad en sus manos, pero su inteligencia y talento se imponen ante todo.
“Hicimos en la escuela un grupo de teatro y después llega Carlos Alberto Cremata con la propuesta de hacer el espectáculo de la Cucarachita y nos habló del proyecto. Nos emocionamos ya que él tiene una manera de engancharte y enamorarte de sus ideas. Ahí interpreté uno de los pretendientes de la cucarachita, el gallo. Fue una experiencia brillante, genial que me cambió la vida.”
Su estancia lo motivó para seguir estudiando y ser instructor de arte, labor que realiza en la casa de cultura de Jiguaní, donde suma su habilidad como escritor.

“En mi primer libro me daba vergüenza mi caligrafía, entonces yo le dictaba a mis amigos la historia, y no dejaba que pusieran ni una coma. Así nació mi primer libro que se llama ¨Cuento Feo¨ publicada por ediciones Bayamo”, nos dice.
Escribe cuentos, novelas y poesía para niños y dirige el grupo de teatro infantil de Jiguaní y se alista para cumplir nuevos proyectos.
“Proyectos futuros, sacar adelante mi grupo, es consecuencia de la Colmenita desde la ideología y desde mi amor por los niños. Tratando de demostrar al mundo que somos gentes normales y que podemos convivir, enseñar y educar a los demás en el tratamiento hacia las personas como yo.”
Conocieron a Héctor Luis Leiva Cedeño un joven cubano que sufrió una parálisis celebrar infantil y desde su silla de ruedas se enfrenta cada día con una sonrisa a la vida, abriendo una luz de esperanza.
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