
Zaida Núñez Guerra, una de las tantas mujeres cubanas que hacen valer sus derechos e ideales. Foto Abel Rojas
Después del triunfo de la Revolución, la mujer cubana demostró y fortaleció su protagonismo dentro del proceso socialista de nuestro país; dando a conocer que ella al igual que el hombre podía desempeñar determinados roles sociales que antes no le eran permitidos debido a la fuerte discriminación de géneros que existía en épocas precedentes.
Su destacado desempeño en disímiles sectores de la vida cotidiana, ya sea en la cultura, la política o la ciencia, le ha permitido ocupar un lugar privilegiado, no solo en la sociedad cubana sino también a nivel mundial.
“La mujer en Cuba es lo que se proponga en cualquier esfera. Te lo digo porque yo me hice ingeniera entre muchos hombres, y luego fui dirigente político en Marianao. Antes de la Revolución no habían mujeres dirigentes; y yo tuve la oportunidad de salir de la universidad y poder dirigir en un municipio” expresó Zaida Núñez Guerra, quien labora actualmente como florista-decoradora en Emprestur, entidad que tiene como objeto social prestar servicios al sector turístico.
“El objetivo de mi labor es decorar hoteles, salones y eventos; en fin, todo lo que tiene que ver con flores. Mi trabajo me encanta, pues es, además de bonito, muy femenino”, opinó.
Zaida Núñez, quien se ha desempeñado como florista durante aproximadamente quince años, adquirió los conocimientos necesarios sobre este interesante oficio en la Escuela Iberoamericana de Arte Floral.
“Afortunadamente tengo la dicha de ser la única mujer cubana que fue a esa escuela”, agregó con su rostro lleno de orgullo y satisfacción.
“Este trabajo funciona para mí como una terapia contra el estrés, pues cuando te involucras en esta faena se te olvidan los problemas; porque casi el ochenta por ciento es crear y cuando tú estás creando, la mente solamente se concentra en esa función. Existen sus técnicas, pero casi todo está en lo que tú seas capaz de diseñar, combinar tipos de flores, tener en cuenta la armonía de colores, entre otros aspectos. Me siento realizada con mi trabajo, es un arte cuyas técnicas vas adquiriendo con la constante práctica, que es el criterio de la verdad.”
Para poder distribuir los arreglos florales a las diferentes instalaciones turísticas de la capital, entre ellas los hoteles Habana Libre y Comodoro, se utiliza un pequeño vehículo.
“Manejo un camioncito, que también era un tabú entre tantos hombres, pero a pesar de esto no dejo de ser femenina, no tiene nada que ver”, añadió Zaida, quien lleva más de diez años al frente de la única floristería que tiene el Ministerio del Turismo en La Habana.
Trabajar tanto tiempo vinculada al increíble, colorido y aromático mundo de las flores, le ha aportado a Zaida muchos conocimientos que resultan de gran interés para todos.
Al respecto refiere: “Todos los colores tienen sus significados; uno muy positivo es el anaranjado, porque es suave. Cuando uno quiere demostrar un amor de pareja utiliza una flor de color rojo, que simboliza la pasión. Puede ser una rosa roja o un clavel que demuestra un amor fiel. Todo esto depende también de la idiosincrasia de cada país.”
Esta mujer de pequeña estatura y corazón grande, no solo se siente realizada en el plano profesional sino también en el personal, pues cuenta con el cariño y el apoyo de una familia que la ama incondicionalmente por sus cualidades como mujer y madre.
“Tengo dos maravillosos hijos, uno que es profesor de Matemática en Ciudad Libertad; y una niña de 22 años que es graduada de la Escuela Nacional de Arte; y, además, tengo un bello nietecito.”
Con mucha dedicación, inteligencia y perseverancia, Zaida, al igual que muchas féminas cubanas, ha logrado hacer valer sus derechos e ideales para poder brindar a la sociedad lo mejor de sí misma.
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