
30 de marzo de 1952.- Ernesto Guevara y Alberto Granado se encuentran en la ciudad peruana de Sicuani. En sus Notas de viaje narra algunas de sus vivencias en dicha ciudad:
“En Sicuani estábamos en el mercado observando toda la gama de colores desparramada por los puestos, formando una malla estrecha con los gritos monótonos de los vendedores y el zumbido monocorde de la multitud, cuando se notó una como condensación de gente en una esquina y hacia allí nos dirigimos.
“Rodeados por una densa multitud silenciosa avanzaba una procesión encabezada por una docena de frailes de colorida vestimenta, seguida por una serie de notables de traje negro y cara de circunstancias que portaban un ataúd, límite entre la seriedad formal y el desborde completo de la masa que lo seguía sin orden ni compás. Se detuvo el cortejo y emergió de un balcón uno de los individuos de traje negro con unos papeles en la mano: “Es nuestro deber, en el momento de la despedida del gran varón que fulano...”, etcetera...
“Siguió el cortejo una cuadra después de la interminable retahila y emergió de un balcón otro oscuro personaje: “Fulano ha muerto, pero el recuerdo de sus actos de bien, de su hombría intachable...”, etcetera. Y así siguió su viaje a la sobada última morada el pobre fulano perseguido por el odio de sus semejantes que se descargaba en forma de diluvios declamatorios, en cada esquina del camino”.
30 de marzo de 1967 .- El Comandante Ernesto Che Guevara comienza detallando en este día en su diario en Bolivia que todo había vuelto a la tranquilidad y que los combatientes que estaban haciendo la exploración por la quebrada de Piraboy habían retornado.
Señala:
“Efectivamente, habían transitado por la quebrada de Piraboy, pero no encontraron sino rastros del paso de dos personas. Llegaron al lugar de destino, aunque fueron vistos por los campesinos, y regresaron. El informe expresa que se tarda unas 4 horas en llegar a Pirirenda y que, aparentemente, no hay peligro. La aviación ametralló constantemente la casita”.
Seguidamente escribe:
“Mandé a Antonio con dos más para explorar el río hacia arriba y el informe es que los guardias permanecen estáticos, aunque hay huellas de un recorrido de exploración por el río. Han cavado trincheras”.
Y en la parte final de sus anotaciones correspondientes a este día, manifiesta:
“Llegó la yegua que faltaba, de manera que, en el peor de los casos, tenemos carne para cuatro días. Mañana se descansará y pasado mañana saldrá la vanguardia para las dos próximas operaciones: tomar Gutiérrez y hacerles una emboscada en el camino a Argarañaz-Lagunillas”.
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