
19 de septiembre de 1958, el Comandante Ernesto Che Guevara alrededor de las dos de la madrugada llega con los integrantes de la Columna invasora a la finca Los Noriegas en el territorio de la provincia de Camagüey, donde acampa. Por la noche de este día, cerca de las siete de la noche reinicia la marcha.
19 de septiembre de 1959, el Che empieza a recibir clases de matemáticas que le imparte el profesor e ingeniero Salvador Vilaseca, quién formó parte de la delegación que encabezó el Che en el recorrido que hizo por varios países de Asia y del norte de África. Al concluir dicha gira por solicitud del Che, Vilaseca comenzó a impartirle clases de matemáticas superior. Después fue incluso compañero de estudios del Che cuando juntos emprendieron el aprendizaje de la Programación Lineal.
No obstante, el poco tiempo que dispone por las múltiples tareas que realizaba como dirigente de la Revolución aquilata la necesidad de superarse en forma constante para estar en condiciones de acometer con eficacia las nuevas y complejas responsabilidades que se le habían encomendado tras el triunfo de la Revolución.
El Che primero desempeñó las funciones de jefe del Departamento de Industrialización del Instituto Nacional de Reforma Agraria, después presidente del Banco Nacional de Cuba y finalmente Ministro de Industrias.
Con la fuerza que emanó de su ejemplo instó a los cuadros de los organismos que dirigió y a los trabajadores en general a capacitarse.
En reiteradas oportunidades, al intervenir en asambleas y en actos de entrega de estímulos, destacó la necesidad que tenía el país de incentivar la formación de técnicos medios y especialistas capaces de propiciar el desarrollo de la esfera industrial cubana.

19 de septiembre de 1967, en el diario que lleva en Bolivia, el Che señala:
“No salimos muy temprano debido a que los campesinos no encontraban sus bestias. Al final luego de una buena descarga mía, salimos con la caravana de presos. Con Moro caminamos lentamente y cuando llegamos al aparte del río nos encontramos con la noticia de que se habían tomado 3 presos más y la vanguardia acababa de salir y pensaba llegar a una hacienda con caña, a dos leguas”.
También precisa:
“Fueron largas, como muy largas resultaron las 2 primeras. Cerca de las 9 de la noche llegamos a la hacienda, que sólo es un canal y la retaguardia llegó pasadas las 21”.
Hace alusión a la conversación que había sostenido con uno de los integrantes de la guerrilla en relación con algunas debilidades suyas en el asunto de la comida y que éste le contestó muy molesto que sí y que se haría una autocrítica pública cuando estuvieran solos, pero que negó algunas acusaciones.
Como jefe de la tropa guerrillera el Che se preocupó siempre por hablar con sus compañeros para evitar que una situación específica pudiera generar un problema de mayor envergadura.
El Che igualmente específica en sus anotaciones:
“Pasamos alturas de 1,440 metros y nos hallamos a 1,000; de aquí a Lucitano hay 3 horas de camino, tal vez cuatro, dicen los pesimistas. Por fin comimos puerco y los azucareros pudieron llenarse de chankaka”.
Hizo alusión a un alimento que es como una raspadura. También el Che expresa en su diario:
“La radio insistió sobre el caso Loyola y los maestros están en plena huelga, los alumnos de la secundaria donde trabajaba Higueras, uno de los detenidos, en huelga de hambre, y los petroleros en pie de huelga por la creación de la empresa del petróleo”.
Indica finalmente:
“Signo de los tiempos; se me acabó la tinta”.
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