
3 de abril de 1952.- Ernesto Guevara y Alberto Granado siguen en El Cuzco, con la intención de trasladarse hacia Machu Picchu, otrora bastión inca en los Andes. Está situado a unos 130 kilómetros al noroeste del Cuzco, en Perú.
Se encuentra emplazado a gran altitud en una cima entre dos picos, a 600 metros aproximadamente sobre el río Urubamba, a unos dos mil 45 metros de altitud. En sus apuntes acerca del viaje que realiza por el territorio peruano, Ernesto precisa también la trascendencia de ese lugar al exponer:
“Pero el punto cuya importancia arqueológica y turística supera a todos los de la región es Machu Picchu, que en lengua indígena significa cerro viejo, nombre completamente divorciado del poblado que guardara en su recinto a los últimos integrantes de un pueblo libre”.
Y agrega al referirse al investigador norteamericano que descubrió las ruinas de Machu Picchu y al lugar tan intrincado donde éstas se hallan:
“Para Bingham, el arqueólogo descubridor de las ruinas, más que un refugio contra los invasores, éste fue el poblado origen de la dominante raza quechua y lugar sagrado para ellos; posteriormente , en la época de la conquista, se convirtió a Machu Picchu a pesar de que la otra ladera no es tan escarpada como para asegurarse contra un ataque por su sola inclinación, lo que podría indicar que por ese lado tenían los defensores la espalda cubierta”.
También añade:
“Otro indicio es el de la preocupación en mantener el poblado a cubierto de las miradas de los extranjeros, aún en épocas en que toda resistencia fue vencida, y hasta el mismo último Inca fue apresado lejos de la ciudad, en la que Bingham encontró esqueletos de mujeres, casi exclusivamente, los que identifica con las vírgenes del templo del sol, orden religiosa cuyos integrantes los españoles nunca pudieron hallar”.
3 de abril de 1967.- No es extenso el Comandante Ernesto Che Guevara en las anotaciones que realiza en esta fecha en su diario en Bolivia. Señala que el programa que tenían previsto realizar se cumplió sin inconvenientes y detalla que salieron a las tres y treinta y que caminaron lentamente hasta pasar el codo del atajo a las seis y treinta y llegar al borde de la finca a las ocho y treinta.
Seguidamente recuerda que pasaron por el lugar donde en días pasados le habían realizado una emboscada a las fuerzas bolivianas y que vieron que de los cadáveres de los soldados sólo quedaban los esqueletos limpios debido la acción de las aves de rapiña.
Y agrega:
“Mandé dos hombres (Urbano y Ñato) a hacer contacto con Rolando y por la tarde nos trasladamos a la quebrada de Piraboy donde dormimos ahítos de vaca y maíz.
“Hablé con Dantón y Carlos exponiéndoles 3 alternativas: Seguir con nosotros, salir solos a tomar Gutiérrez y de allí tentar fortuna en la forma que mejor se pudiera; eligieron la tercera. Mañana probaremos suerte”.
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