
12 de abril de 1952.-Ernesto Guevara y Alberto Granado permanecen en el poblado de Abancay, en el territorio peruano. Abancay está situado en el centro-sur de Perú, a orillas del río Mariño, afluente del Pachachaca. Se halla a dos mil 378 metros de altitud.
Con respecto a su estadía en esta ciudad, Ernesto señala en sus Notas de viaje:
“En uno de esos momentos de aburrimiento fuimos a la iglesia para mirar de cerca una ceremonia pueblerina. El pobre fraile estaba tentado salir delante con el sermón de las tres horas, pero a esa altura-hora y media sería- había agotado toda la serie de lugares comunes. El sacerdote miraba con ojos suplicantes al pueblito mientras señalaba con las manos crispadas cualquier lugar del templo. “Miradlo, miradlo allí, el Señor viene hacia nosotros, ya está el Señor con nosotros y su espíritu nos ilumina”.
Tras la tregua, el cura se largaba cualquier retahíla y cuando ya parecía que quedaría callado sin saber qué decir, en un impulso de hondo dramatismo, se mandaba otra frase parecida. A la quinta ó sexta vez que el paciente Cristo fue introducido nos dio un ataque de risa y salimos rápido”.
12 de abril de 1958.- En una breve carta que le envía a Camilo Cienfuegos, el Comandante Ernesto Che Guevara, en tono jocoso, le señala en unos versos:
He aprendido en libros viejos
donde tratan del destino
que no se llega muy lejos
si yo voy detrás, cretino.
El Che y Camilo tenían una gran amistad. Por lo regular Camilo solía bromear con el Che. En esta carta también el Che le expresa a Camilo:
“...te alcanzo pronto, prepara tabacos, besitos a todos”.
12 de abril de 1960.- El Che le escribe al escritor argentino Carlos Zabato, autor de la obra Uno y el universo. Le expresa que él pertenece, a pesar de todo, a la tierra donde nació y que aún es capaz de sentir todas sus alegrías, todas sus esperanzas y también sus decepciones.
Le explica que Fidel se desarrolló como el extraordinario conductor de hombres que es hoy como el gigantesco poder aglutinante de nuestro pueblo y le afirma:
“Fidel, por sobre todas las cosas, es el aglutinante por excelencia, el conductor indiscutible que suprime todas las divergencias y destruye con su desaprobación...”
12 de abril de 1960.- El Che le dedica su libro La Guerra de guerrillas al doctor mexicano Salazar Mailén y le expresa:
“Al doctor Salazar, espíritu abierto a todo impulso, aunque agnóstico en materia de guerras de liberación, con el deseo de convertirlo”.
12 de abril de 1967.- El Che precisa en su diario el homenaje que se le tributó al combatiente internacionalista cubano Jesús Suárez Gayol, El Rubio, caído dos días antes en un enfrentamiento con soldados del régimen boliviano:
“A las 6:30 reuní a todos los combatientes menos los 4 de la resaca para hacer una pequeña recordación del Rubio y significar que la primera sangre derramada fue cubana...”
También el Che se refiere acerca de algunos problemas que se habían presentado en el seno del grupo de combatientes y precisa:
“Les salí al paso a una tendencia observada en la vanguardia a menospreciar a los cubanos y que había cristalizado ayer al manifestar el Camba que cada vez confiaba menos en los cubanos, a raíz de un incidente con Ricardo.
Agrega: “Hice un nuevo llamado a la integración como única posibilidad de desarrollar nuestro ejército, que aumenta su poder de fuego y se foguea en combates, pero no ve aumentar su número, sino al contrario, disminuye en los últimos días”.
Manifiesta seguidamente:
“Luego de guardar todo el botín en una cueva bien condicionada por el Ñato, salimos a las 14, con un paso lento. Tan lento que casi no avanzamos, debiendo dormir en una pequeña aguada, apenas iniciando el camino.
“Ahora los muertos confesos del ejército son 11; parece que encontraron algún otro o murió uno de los heridos. Inicié un cursillo sobre el libro de Debray”.
Detalla que se ha descifrado parte de un mensaje, que no parece muy importante.
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