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  • El Che y sus apreciaciones acerca del desembarco del Granma

    2012.12.02 - 08:10:12 / web@radiorebelde.icrt.cu / Víctor Pérez Galdós


    Yate Granma

    El 2 de diciembre de 1956 Ernesto Che Guevara entró en contacto con el territorio cubano como parte de los 82 expedicionarios que bajo la dirección de Fidel Castro retornaban a Cuba para reanudar la lucha contra la dictadura militar reaccionaria existente en el país.

    De hecho, el Che había integrado el grupo de futuros expedicionarios desde el primer encuentro que tuvo con Fidel Castro en la capital mexicana a mediados de julio de 1955.

    Inicialmente el Che conoció cuestiones relacionadas con la lucha en Cuba contra la dictadura militar reaccionaria existente desde marzo de 1952 cuando entró en contacto primero en Costa Rica y después en Guatemala con jóvenes revolucionarios cubanos que habían participado en las acciones realizadas el 26 de julio de 1953 en los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en las ciudades de Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente.

    Ya cuando se hallaba en México, país al que se trasladó en 1954, después de haberse producido el derrocamiento del gobierno progresista de Jacobo Arbenz en Guatemala, el Che se reencontró en forma casual en Ciudad México en el hospital que laboraba con Antonio “Ñico” López, con quién se había relacionado en la capital guatemalteca. A través de Ñico López, el Che entró entonces en contacto con Fidel.

    De ese encuentro inicial con Fidel el Che señalaría posteriormente: “Lo conocí en una de esas frías noches de México, y recuerdo que nuestra primera discusión versó sobre política internacional. A las pocas horas de la misma noche –en la madrugada- era yo uno de los futuros expedicionarios.” (1)

    Seguidamente el Che se incorporó al grupo de revolucionarios cubanos que realizaban entrenamientos en una finca cercana a la capital mexicana para prepararse debidamente con el objetivo de reanudar en Cuba la lucha contra la dictadura batistiana.

    De manera específica el Che tuvo que encarar un momento particularmente difícil cuando el 24 de junio de 1956 resultó detenido junto al resto de los cubanos que se hallaban en el rancho Santa Rosa, en Chalco, sitio donde realizaban los entrenamientos.

    Como era un extranjero ilegal en el territorio mexicano sobre él estuvo latente el peligro de ser incluso deportado. Fidel se empeñó en lograr que fuera liberado y gracias a las gestiones realizadas por el General Lázaro Cárdenas pudo salir de la cárcel.

    Ello le permitió de inmediato seguir dando su contribución a lo que después sería la expedición que partió el 25 de noviembre desde el puerto mexicano de Tuxpan a bordo del yate Granma.

    Para él la travesía fue particularmente difícil, porque estuvo afectado por el asma incluso casi no contaba con los medicamentos para aliviar su falta de aire.

    Posterior al triunfo de la Revolución Cubana, en un trabajo titulado Una Revolución que comienza, publicado inicialmente su primera parte el 16 de junio de 1959 en la revista O Cruzeiro, en Brasil, y reproducido en Cuba por el periódico Revolución el 9 de julio de ese año, el Che fue capaz de plasmar, como un gran cronista, cómo fue que se produjo la travesía del yate Granma, incluso detalló algo dramático en la noche del 1ro. de diciembre de 1956 cuando se hallaban cerca de la costa suroriental de Cuba: … poníamos la proa en línea recta hacia Cuba, buscando desesperadamente el faro de Cabo Cruz, carentes de agua, petróleo y comida. A las dos de la madrugada, con una noche negra, de temporal, la situación era inquietante, iban y venían los vigías buscando la estela de luz que no aparecía en el horizonte. Roque, exteniente de la marina de guerra, subió una vez más al pequeño puente superior, para atisbar la luz del Cabo, y perdió pie, cayendo al agua.”

    Al ocurrir esto Fidel ordenó detener la marcha y realizar la búsqueda del expedicionario y tras un gran esfuerzo Roque pudo ser localizado y rescatado. En su trabajo el Che continuó explicando lo sucedido a partir de ese instante: “Al rato reiniciada la marcha, ya veíamos la luz, pero, el asmático caminar de nuestra lancha hizo interminables las últimas horas del viaje. Ya de día arribamos a Cuba por el lugar conocido por Belix, en la playa de las Coloradas.

    El Che especificó que los tripulantes de un barco de cabotaje los vieron y realizaron una comunicación telegráfica al ejército batistiano.

    Y también detalló en su relato: “Apenas bajamos, con toda premura y llevando lo imprescindible, nos introducimos en la ciénaga, cuando fuimos atacados por la aviación enemiga. Naturalmente, caminando por los pantanos cubiertos de manglares no éramos vistos ni hostilizados por la aviación, pero ya el ejército de la dictadura andaba sobre nuestros pasos”.

    El Che explicó que tardaron varias horas en salir de la ciénaga y que después quedaron en tierra firme a la deriva “dando traspiés, constituyendo un ejército de sombras, de fantasmas, que caminaban como siguiendo el impulso de algún oscuro mecanismos síquico.”

    Tan sólo tres días después de su llegada a Cuba el Che recibió su bautismo de fuego cuando en Alegría de Pío los expedicionarios resultaron atacados en forma sorpresiva por fuerzas de la dictadura batistiana, lo cual provocó la dispersión de los combatientes revolucionarios.

    En los días siguientes una parte de ellos al ser capturados resultaron asesinados. Sólo un pequeño número de expedicionarios, con la ayuda de los campesinos, lograron eludir la persecución de los soldados y avanzar en dirección hacia la zona montañosa con el objetivo de poder reagruparse con Fidel, sobre todo tras conocer que éste se hallaba vivo.

    Entre los que pudo hacer eso estuvo el Che quién al reencontrarse con Fidel fue testigo de cómo a pesar del revés inicial sufrido en tierra cubana y del escaso número de hombres y armas con que se contaba en ese momento continuaba muy alta la moral revolucionaria y se reafirmaba, la decisión de proseguir la lucha y se mantenía la confianza en la victoria.

    El Che integró así el núcleo fundacional del Ejército Rebelde que en relativamente poco tiempo con la incorporación de campesinos de la Sierra Maestra y de otros combatientes procedentes de distintas zonas de Cuba fue desarrollando la lucha revolucionaria durante más de dos años hasta lograr el triunfo de la Revolución.

    (1) Trabajo Una revolución que comienza, originalmente publicado en la revista O´Cruceiro, 16 de junio de 1959, periódico Revolución 9 de julio de 1959.


       juan carlos gonzalez gonzalez      chile

    23.12.2012 - 6:51 pm

    esta revolucion costo muchas vida y sacrificios de ese puñado de hombres en el gramma a lo que es hoy en dia la revolucion que la vemos viento en popa,mil veces venceremos


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