La preocupación del Che por el desarrollo de las ciencias en Cuba

2012.01.16 - 10:39:37 / web@radiorebelde.icrt.cu / Víctor Pérez Galdós

Ernesto Che Guevara

El desarrollo de las ciencias en Cuba fue una de las tareas asumidas por el Gobierno Revolucionario como parte de una estrategia trazada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, quién el 15 de enero de 1960, en el acto celebrado por el vigésimo aniversario de la fundación de la Sociedad Espeleológica de Cuba, al referirse a las perspectivas del país destacó: “El futuro de nuestra patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, tiene que ser un futuro de hombres de pensamiento, porque precisamente es lo que más estamos sembrando; lo que más estamos sembrando son oportunidades a la inteligencia…”

E igualmente Fidel enfatizó: “Cuba necesita mucho de los hombres de pensamiento, sobre todo de los hombres de pensamiento claro, no solo hombres que hayan acumulado conocimientos; hombres que pongan sus conocimientos del lado del bien, del lado de la justicia, del lado de la patria, porque vivimos en estos momentos en que el papel del pensamiento es excepcional, porque solo el pensamiento puede guiar a los pueblos en los instantes de grandes transformaciones y en los momentos en que se emprenden grandes empresas como ésta que está llevando adelante nuestro pueblo.”

Y entre los dirigentes de la Revolución que también dieron una contribución a hacer realidad lo planteado por Fidel y propiciar avances en el campo de la ciencia y la técnica estuvo el Comandante Ernesto Che Guevara.

Al Che, quien desde febrero de 1961 asumió la responsabilidad de dirigir el Ministerio de Industrias, le correspondió desempeñar un papel esencial en la creación de centros científico–técnicos de gran importancia.

Por ejemplo, en 1963, el Che fundó el Instituto Cubano de Investigaciones de la Caña de Azúcar, ICIDCA, que mucho ha contribuido a ampliar las innumerables perspectivas de los derivados de esta planta.

Precisamente en una reunión de análisis de las líneas de trabajo de este instituto, celebrada en 1964, el Che destacó lo que debía hacerse hincapié para contribuir al desarrollo de la entidad.

“El futuro del ICIDCA –detalló- está en el énfasis cada vez más creciente de los procesos de fermentaciones que puedan permitirle al instituto tener una tecnología avanzada en ese aspecto”.

En los años que estuvo al frente del Ministerio de Industrias, el Che siempre se preocupó por llevar a la práctica las ideas que tenía en cuanto al papel que debía desempeñar la ciencia en el desarrollo económico y social del país.

Para el Che lo más importante era crear una ciencia propia con tecnología y materias primas nacionales y con la implantación además de los sistemas de normalización, metrología y control de la calidad.

Acerca de este aspecto señaló en una de sus intervenciones que había que prepararse para desarrollar tecnologías que nazcan de las condiciones de nuestro suelo, de nuestra materia prima, de nuestro ambiente cultural y de nuestro desarrollo actual para dar al mercado cubano y al mundial los productos de nuestro suelo, elaborados hasta el máximo permitido por la técnica.

Igualmente, el Che vislumbró muchos avances en la industria azucarera, sobre todo los relacionados con los derivados de la caña que, como bien él señalara, son tan importantes como el propio azúcar que de ella sale.

Previó cómo los derivados de la caña de azúcar constituirían el inicio del desarrollo de la industria química en Cuba.

También el Che le dio una especial significación a todo lo referido con la imprescindible superación de los trabajadores, especialistas y los dirigentes para poder propiciar el desarrollo de la ciencia y la técnica.

En diversas ocasiones, en los discursos que pronunció en la inauguración de centros industriales, así como en asambleas de producción y en otros encuentros con los trabajadores, resaltó la importancia que tenía el estudio, el dominar las nuevas técnicas para poder lograr la estabilidad y desarrollo de la producción.

Por ejemplo en un discurso pronunciado en el acto de graduación de la escuela de capacitación técnica para obreros, efectuado el primero de febrero de 1962, resaltó: “Cuando ustedes entiendan perfectamente su maquinaria, podrán manejarla mucho mejor, podrán hacer con ella, prácticamente, lo que quieran. Así ustedes tienen también que aprender a manejar una serie de elementos, para aprender a pensar, para poder proyectarse hacia el futuro. Recuerden que las sociedades no son cosas estáticas; recuerden que ustedes no pueden conformarse con llegar a un escalón, y allí quedarse. Están en el principio de una escalera que no debe acabarse.”

Casi dos años después el Che trató nuevamente acerca de la importancia de la Revolución Técnica en Cuba. Al hablar en la graduación de las escuelas populares de estadística y dibujantes mecánicos, el 16 de diciembre de 1963, expuso: “La Revolución técnica significa el cambio total de nuestras concepciones en cuanto a la producción de todo tipo, y el cambio consiguiente de nuestras técnicas productivas e investigativas.”

Y seguidamente instó a todos los trabajadores y especialistas a participar en forma activa en dicha revolución técnica al señalar: “La Revolución Técnica no se puede hacer por el deseo de una persona o de un grupo de personas. Y no se puede hacer mediante el uso de unos cuantos técnicos calificados que manejen algunas plantas o proyecten maquinarias de algún tipo, la Revolución Técnica –como todas las revoluciones- debe ser fenómeno de masas. Y si todas nuestras masas no avanzan con un paso sostenido, nos será muy difícil, o imposible, alcanzar las metas que no hacen sino situarnos en un lugar acorde con nuestros anhelos en el mundo nuevo que se avecina.”

De la preocupación y labor del Che por lograr la superación y el dominio de la ciencia y la técnica por parte de los trabajadores y dirigentes de la rama industrial cubana también han opinado muchos de los compañeros que compartieron responsabilidades con él en el Ministerio de Industrias.

Ellos han coincidido que el asunto de la superación para él constituyó igualmente algo esencial y que en esto también fue un verdadero ejemplo porque nadie podía decir que exigía más superación que la que él mismo se auto exigía.

Pero el Che no se preocupó sólo por la superación de los cuadros en el ministerio, sino también por la de los trabajadores y directores de empresas.

Así creó una escuela de administradores en la que se le suministraban valiosos conocimientos a los que asumirían esas funciones de dirección y planteó la necesidad de los cursos de mínimo técnico para los trabajadores.

Él insistió en que a cada trabajador de la industria había que enseñarle cómo operar y mantener su maquinaria.



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