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Vigencia del mensaje del Che Guevara a los pueblos del mundo
2012.04.16 - 09:20:49 / web@radiorebelde.icrt.cu / Víctor Pérez Galdos

En Cuba, el 16 de abril de 1967, se publica el Mensaje del Comandante Ernesto Che Guevara a los pueblos del mundo, enviado a través de la Organización de Solidaridad con los pueblos de Asia, África y América Latina.
Esta organización se había creado durante la celebración en La Habana en enero de 1967 de la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina (Tricontinental).
En esa conferencia participaron más de 400 delegados en representación de 82 países y movimientos de liberación, así como un grupo de observadores e invitados.
El Secretariado Ejecutivo de la Organización de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina, conocida como OSPAAAL, hizo público el mensaje enviado por el Che y en una nota introductoria puntualizó que teniendo en cuenta que para el mes de junio se pensaba editar la revista Tricontinental había solicitado colaboraciones a destacados dirigentes revolucionarios de diferentes partes del mundo.
Se detalló que el Comandante Ernesto Che Guevara estaba entre a quienes se les había solicitado tal colaboración y atendiendo a ello él remitió a la Organización un artículo para su publicación.
Teniendo en cuenta el contenido del citado trabajo y por la claridad con que aborda problemas de vital importancia para el movimiento revolucionario así como por la denuncia enérgica de la política adoptada por el imperialismo yanqui de enviar soldados norteamericanos a reprimir los movimientos revolucionarios de liberación en cualquier lugar del mundo donde surgieran, tal como lo ha hecho no sólo en Viet-Nam y Santo Domingo, sino también en Guatemala, Colombia, Venezuela y Bolivia, países donde ya se encuentran numerosos miembros “Boinas Verdes” de las Fuerzas Especiales, y por el vigoroso llamado con que exhorta a los pueblos a dar condigna respuesta a esa criminal política, el Secretariado Ejecutivo de la OSPAAAL había decidido dar a la publicidad este trascendental mensaje a los pueblos del mundo, del heroico y legendario combatiente, sin esperar a la publicación del primer número de la revista.
Mediante un suplemento especial de la que después sería la revista Tricontinental se publicó este mensaje en que el Che hizo un exhaustivo análisis de la situación internacional imperante en ese instante y se refirió a las agresiones y acciones perpetradas por el imperialismo en distintas partes del mundo.
El Che planteó que ya se habían cumplido veintiún años desde el fin de la última conflagración mundial y diversas publicaciones, en infinidad de lenguas, celebran el acontecimiento simbolizado en la derrota del Japón. Y también precisó que había un clima de aparente optimismo en muchos sectores de los dispares campos en que el mundo se divide.
Y seguidamente enfatizó: “Veintiún años sin guerra mundial, en estos tiempos de confrontaciones máximas, de choques violentos y cambios repentinos, parecen una cifra muy alta. Pero, sin analizar los resultados prácticos de esa paz por la que todos nos manifestamos dispuestos a luchar (la miseria, la degradación, la explotación cada vez mayor de enormes sectores del mundo) cabe preguntarse si ella es real.”
Reflexionó además en torno al papel de los pueblos. Expuso al respecto: “El panorama del mundo muestra una gran complejidad. La tarea de la liberación espera aún a países de la vieja Europa, suficientemente desarrollados para sentir todas las contradicciones del capitalismo, pero tan débiles que no pueden ya seguir el rumbo del imperialismo o iniciar esa ruta. Allí las contradicciones alcanzarán en los próximos años carácter explosivo, pero sus problemas y, por ende, la solución de los mismos son diferentes a la de nuestros pueblos dependientes y atrasados económicamente.”
Reafirmó la decisión de los revolucionarios de luchar por la liberación de sus respectivos pueblos y afirmó: “Si a nosotros, los que en un pequeño punto del mapa del mundo cumplimos el deber que preconizamos y ponemos a disposición de la lucha este poco que nos es permitido dar: nuestras vidas, nuestro sacrificio, nos toca alguno de estos días lanzar el último suspiro sobre cualquier tierra, ya nuestra, regada con nuestra sangre, sépase que hemos medido el alcance de nuestros actos y que no nos consideremos nada más que elementos en el gran ejército del proletariado, pero nos sentimos orgullosos de haber aprendido de la Revolución Cubana y de su gran dirigente máximo la gran lección que emana de su actitud en esta parte del mundo: qué importan los peligros o sacrificios de un hombre o de un pueblo, cuando está en juego el destino de la humanidad”.
Y en la parte final del Mensaje a los pueblos del mundo, hecho público el 16 de abril de 1967, el Che igualmente hizo alusión a la posibilidad de morir en el empeño de lograr la liberación de los pueblos.
Expresó: “Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo, y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria.”
Tanto mediante este mensaje a los pueblos del mundo, como en discursos, conferencias y otros trabajos anteriormente publicados, el Che evidenció que además de combatir con las armas era capaz con el empleo de las palabras librar igualmente una lucha por el bienestar de los pueblos.
Y sobre todo el Che resultó ser alguien que actuó en forma cabal en plena correspondencia con lo que planteara al respecto.
A 45 años de haberse hecho público este mensaje del Che a los pueblos del mundo mantiene una gran vigencia y de manera muy especial en América Latina donde varios países con gobiernos progresistas reafirman su determinación su decisión de luchar por la defensa de su soberanía y por el derecho a llevar adelante procesos que contribuyan a encarar los graves problemas que deben enfrentar para propiciar la satisfacción de las necesidades de sus respectivos pueblos y fomentar la colaboración mutuamente ventajosa entre las naciones.
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